lunes, 30 de octubre de 2017

MEMORIA ATROPELLADA DE UN LIBRO,`RETABLILLO PARA UN POETA´



Carmen Carrillo Ortega





En  tu recuerdo,  Jesús Alejandro.

Cuando termine 1917 y nos  tiremos el espumillón y las uvas a la cara como símbolo de supervivencia, terminará también el Año hernandiano, proclamado así  por el Congreso de los diputados, y pondré punto final a mi particular periplo con Retablillo para un poeta, modesta, pero sentida obra mía, donde he querido transmitir la vida de Miguel Hernández en el 75 aniversario de su muerte, y  poner en el camino hacia su  obra a los más pequeños, esos locos bajitos que diría Serrat, ahora, según algunos, un fascista despreciable.



Video con ilustraciones y texto de Retablillo para un Poeta

Me pide, amable siempre, Rosa Campos, que cuente mi experiencia, y eso me supone regresar al lejano tiempo de mi adolescencia cuando tras la muerte del dictador, el aire olía a libertad y esperanza.
La voz de Hernández, como la de otros tantos poetas, me llegó  desde los cercanos sonidos del Club Atalaya, hoy Ateneo de la Villa, en mi barrio ciezano de entonces y junto al colegio Santo Cristo. Fue por eso que quise iniciar allí mi recorrido, junto a los amigos del Club, siempre a la vanguardia y amantes incondicionales del poeta. 
Interpretar la propia obra es  complicado, solo sabía que tarde o temprano tendría  que plasmar lo que siento desde hace lustros por el de Orihuela, bien fuera a través del arte o la literatura.
Hace algunos años conocí los cuentos que Miguel Hernández hizo para su hijo desde la cárcel, en especial El gorrión y el poeta, que dejó inconcluso y que se nutre sin duda del Romance del prisionero, del viejo romancero.
     Que por mayo era, por mayo,
     cuando hace la calor,
     cuando los trigos encañan
     y están los campos en flor;
     cuando los enamorados
     van a servir al amor.
     Sólo yo, triste y cuitado,
     vivo en aquesta prisión
     sin saber cuándo es de día
     ni cuándo las noches son,
     sino por una avecilla
     que me cantaba al albor.
     Matómela un ballestero,
     déle Dios mal galardón.
Empecé desde hace mucho a ver a Miguel Hernández como a uno de esos héroes  de la historia que canta la poesía épica; como a esos personajes de leyenda que los ciegos llevaban en sus pliegos de cordel ilustrando a cuarterones las escenas de sus vidas. Recordé a Cervantes y su Retablo de las maravillas, o el de Maese Pedro. Y las palabras de  Lorca al referirse a don Cristóbal, el muñeco borracho que se enamora de doña Rosita:
(…) El teatro tiene que volver a usted, don Cristóbal. Desde mi niñez lo he querido y cuando sea viejo me reuniré con usted para distraer a los niños que nunca estuvieron en el teatro.
Y de ese pensamiento, a la visualización de los Retablos del Bosco o de Gil de Siloé en la catedral de Burgos y tantos otros desde el  estático Románico al abigarrado Barroco. Todo eso fue componiendo una amalgama compleja que pensé condensar y simplificar para exponer a los más jóvenes la vida del poeta.
Retablillo nació en romance, y lo dibujé desposeyéndome del dibujo académico que de normal practico. Ha sido para mí una aventura explorar en este campo lleno de matices, donde la sencillez aparente es solo eso, una aparente sencillez.
He recorrido durante este tiempo varios pueblos y aún habré de estar en Molina y  la cercana Calasparra. He conocido a gentes amantes del poeta y vivido experiencias hermosas. De todas ellas guardaré para siempre en mi memoria el día que presenté el libro en Orihuela, su tierra, en la Biblioteca y Archivo de María Moliner, donde el destino quiso que pudiese tener en mis manos un poema inédito escrito desde la cárcel, aun sin catalogar… (Indescriptible la emoción y el vértigo que sentí ante el amarillento papel escrito a grafito).
Pese a todo, y  a solas conmigo, reconozco haber hecho el libro que cuando era muchacha de pocos años e iba a la biblioteca de Cieza me hubiera gustado encontrar en sus estantes, y que alguien, a las gentes de mi generación,  nos decidió prohibir.

 
Presentación y actividades del libro en la Biblioteca Padre Salmerón (Cieza).



 



Sinopsis de Retablillo para un Poeta:
Un teatro de guiñol va recorriendo las plazas de los pueblos con sus títeres, hasta llegar a Orihuela. Debajo de una palmera planta su telón y es allí donde la  Luna se encuentra con el Niño Yuntero que viene del campo, y le invita a ver pasar desde lo alto la vida del poeta. Los personajes de Miguel, Josefina, Ramón Sijé, el gorrión Pio Pa, con otros como la Guerra van construyendo el relato que desemboca en la muerte, dulcificada con la presencia del gorrión, que termina por liberarlo del presidio. La figura de Pio Pa es importante pues está sacada del cuento El gorrión y el prisionero, que escribiera y dejara inconcluso Hernández desde la cárcel, y que a su vez, está inspirado en el Romance del prisionero, del romancero viejo. La obra tiene un apartado didáctico en el que se muestra como hacer un teatrillo de Guiñol y sus títeres.
El libro consta de un total de veinte y seis ilustraciones, realizadas con Acuarela, su tamaño es de 21x 15, está encuadernado en tapa dura y tiene 60 páginas. Los originales de las ilustraciones están preparados para ser expuestos al mismo tiempo que se presenta el libro, a la vez que se realizará una demostración de Títeres, dentro de la parte didáctica.

Biografía:
Carmen Carrillo Ortega nace en Mula (Murcia) y es la tercera generación de una familia de escultores afincados desde 1912 en la ciudad de Cieza, Los Carrillo. De su padre, Manuel Juan Carrillo Marco y del catedrático en dibujo don Antonio Fernández  aprende el oficio de la escultura, siendo su material por excelencia la madera. Ha participado a lo largo de su carrera artística en numerosas exposiciones tanto individuales como colectivas, entre las que se pueden destacar las realizadas en el Paraninfo de la Universidad de Murcia y en la Real Fábrica de Tabacos, sede de la Universidad de Sevilla. Tiene en su haber numerosos premios en Certámenes Nacionales siendo los más importantes el Molino de Plata obtenido en Valdepeñas, el de la Exposición Nacional de escultura de Almería o el de Valladolid de pequeña escultura.
Su dedicación a la madera y la tradición familiar la han llevado a realizar obras de imaginería procesional que se reparten en numerosos pueblos de la región de Murcia y provincias limítrofes.
Desde siempre a compartido la escultura con su pasión por la literatura, que se centra sobre todo en el teatro, teniendo una buena colección de obras infantiles entre las que se pueden destacar Saturnino el polizón, Primer Premio en el certamen de Monteagudo (Murcia) o Silverio y Pandora, premiada por la editorial Barco de Vapor, además son varias las adaptaciones al teatro que ha realizado de cuentos clásicos como: La cenicienta y Caperucita, y sobre el Teatro Universal, con obras como Yo, Federico, (Miscelánea lorquiana) Medea, de Eurípides o Las Galas del difunto de Valle, entre otras.
Su creación dramática se caracteriza por su recreación de temas históricos, contando en este sentido con varios títulos: Regina Mater, premiada en San Javier en el certamen Carmen Conde; Hijas del Mondego, inédita, y que narra la vida de Inés de Castro; Flores sobre la Arena, de las incursiones Berberiscas al pueblo de Mazarrón y que se estrenó en 2002 en esta ciudad costera; Crónica y Leyenda de una Invasión Anunciada, en que se nos ofrece la historia de la última invasión musulmana por Abu-l-Hassan, padre de Boabdil el año 1477 a la villa de Cieza, donde se ha venido representando desde 1998 diez años consecutivos. Para el aniversario de la muerte de don Miguel de Cervantes, publicó Las burladas bodas de Camacho el rico, una adaptación sobre Las bodas de Camacho, para la localidad de El Bonillo, (Albacete).
Su última producción teatral ha sido la recreación histórica del cerco de Alcalá la Real con la obra El cerco de Bezayde, estrenada el 29 de julio de 2016 en la fortaleza de la Mota, en esa ciudad jienense, y que narra la conquista de la villa por el rey Alfonso XI de Castilla en1341.
Ha publicado artículos en numerosas revistas, siendo miembro fundador del colectivo literario La sierpe y el Laúd. Durante todos estos años ha dirigido al grupo Cauce Teatro, diseñando toda su escenografía y vestuario.


                 © Carmen Carrillo Ortega


                 (Actualizado. 22/11/2017)

domingo, 29 de octubre de 2017

JESÚS A. SALMERÓN GIMÉNEZ, SIEMPRE CON NOSOTROS




Lo más triste que he escrito para este espacio que nos reúne son estas palabras que me cuesta comunicar: Jesús Alejandro Salmerón Giménez, nuestro gran amigo,  gran escritor y gran persona se nos fue ayer, y el sentimiento de pérdida es inmenso. Todo nuestro cariño y nuestra mejor energía para su mujer, María Jesús, y para sus hijos, María y José Antonio, a los que con él tanto queremos.

Nos queda, entre todo lo bueno que ha ido sembrando en su vida,  la riqueza de su palabra, siempre expresada de manera excelente, y compartida tan generosamente como él lo ha venido haciendo en NOTAS, esta revista digital, de la que Jesús A. Salmerón Giménez  es, siempre lo será, una arteria principal. Siempre con nosotros.
                                                                                                     Rosa Campos Gómez

lunes, 16 de octubre de 2017

LOUISA MAY ALCOTT, JO Y LAS ESCRITORAS



Rosa Campos Gómez
                                       

Posiblemente la escritora que mas haya influido en la vocación de otras escritoras, cuando apenas había referentes femeninas que constaran en los libros de texto,  sea Louisa May Alcott (1832-1888), construyendo una novela por encargo -en parte autobiográfica- que encandiló a los lectores al mismo ponerla a la venta.


Se trata de Little Women or Meg, Jo, Beth and Amy (1868), Mujercitas en castellano, escrita por encargo del editor de la autora, quien le dijo que antes de publicarle un libro que ella estaba terminando tendría que escribir una historia que hablara de chicas, en la que se reflejara una conducta apropiada para las jóvenes. Aceptó sin mucho entusiasmo porque lo que ella  escribía eran relatos en los que podía desarrollar tramas más atrevidas y reveladoras que su pensamiento avanzado y feminista le sugería, y que solía firmar con seudónimo.
Pocos meses necesitó para escribirla, en los que llegó a dudar de su valía, pero los hechos le hicieron cambiar porque  recién colocada en los estantes de las librerías fue comprada y leída, convirtiéndose en raudo éxito de ventas –2000 copias–. El público pronto pidió una segunda parte que llegó en 1869, Good Wives, en ella relataba lo acaecido a los March cuatro años más tarde. En Europa ambas se publicaron en un único volumen.
Para el argumento, L. M. Alcott se basó en algunos aspectos de su familia, sobre todo de sus tres hermanas, Anna (Meg), Lizzie (Beth) y May (Amy), que también fue pintora en la vida real, y en ella misma (que será Jo), como modelos de las cuatro hijas de los March, familia en la que los valores humanos serán la guía ante las dificultades a las que se puedan enfrentar, con un trasfondo histórico como la guerra civil estadounidense, que forzará a tener el padre ausente; unas mujeres que a pesar de las penurias económicas saben salir adelante; y a una protagonista  –en la que se percibe el espíritu fuerte y avanzado de Louisa– transgresora, mucho para la gente corriente de su época, que es la que engancha a quien se asoma a esas páginas.
Con el personaje de Jo (Josephine), Alcott pone en escena a una mujer con un carácter fuerte, que en aquellos tiempos, y en otros más cercanos, se le tildaba de masculinizado, mostrando una atractiva rebeldía que rompía con los cánones creados, y evidenciando una forma de ser en el oficio de escribir: se inicia en la niñez, anhela ser escritora de éxito en la adolescencia, por lo que se monta su escritorio en el desván; lee a todas horas, hasta el punto que su madre le dice que se tome descansos o perderá la vista; marcha hacia otra ciudad a trabajar, donde, además, escribirá relatos para un periódico, cuya aceptación por parte del público le produce gozo y confianza, y por los que recibirá una cantidad mínima de dinero pero que valora en mucho porque le sirve para costear gastos; acepta la opinión del profesor alemán que la anima a escribir sobre las cosas que le producen sentimientos en su quehacer diario, mejor que esos cuentos sensacionalistas que quedan por debajo de sus posibilidades de mujer creadora…
Jo March es una escritora que la literatura ha dado a través de las experiencias combinadas con la imaginación de su creadora, que supo introducirla alterando (quizá sigilosamente), las perspectivas demandadas por su editor, llegando a ser, de alguna manera, espejo en el que imaginarse... Son muchas las mujeres, que hoy se mueven en el mundo literario, que han hablado del estímulo que su figura generó en sus vidas. 


A mediados de los setenta y parte de los ochenta, a la mayoría del pueblo de diferentes latitudes nos llegó por primera vez su imagen, vía cine televisado, después sería el libro, y posteriormente, de nuevo, desde el cine en pantalla grande. Películas que vendrían de la mano de  George Cukor (1933), protagonizada por Katherine Hepburn; de Melvyn LeRoy (1949), con June Allyson; y de Gillian Armstrong, 1994, con Winona Ryder. Cada una de ellas con un excelente elenco de intérpretes y de técnicos, contando con algunos Oscar las dos primeras y varias nominaciones las tres.

Louisa May Alcott era hija de Amos Bronson Alcott, pedagogo, filósofo, abolicionista y defensor del sufragio femenino, con dificultades para encontrar empleo, siendo la precariedad económica frecuente en esta familia numerosa, por lo que ella tuvo que desempeñar algunos oficios temporales, además de escribir desde joven y cobrar por ello –su obra es considerable–.
Nunca se casó –al contrario que la protagonista de Mujercitas–, aunque sí mantuvo una relación de la que no quiso dejar rastro escrito. Fue activista política, apoyando el abolicionismo y la igualdad de derechos para las mujeres, y enfermera durante la guerra, contrayendo fiebres tifoideas que le trataron con medicación que contenía mercurio, lo que le generó unos efectos secundarios que llegaron a envenenarla, causándole la muerte a los 55 años, días después de la de su padre.

                                                                                                                       

Su casa de Concord  (Masachusset) –donde desarrolló una parte importante de su literatura–, que lleva más de 300 años en pie, ha estado a punto de derrumbarse, por lo que el 29 del pasado noviembre (aniversario de su cumpleaños) se llevó a subasta un manuscrito inédito para recaudar fondos para restaurarla, lo que nos informa de que sus textos, además de placenteros e ilustrativos de determinados contextos, continúan siendo útiles..., conteniendo vida.

  Escribió:
“Es un buen libro aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho.”
“Hazte digno del amor y éste vendrá.”
“¡Enarbolad la bandera de la igualdad, mujeres! ¡Luchad por vuestros derechos y contad con mi leal colaboración!”
“Todo lo supeditáis al casamiento. Pero, ¿Y si no os casáis? Porque debéis admitir la posibilidad de quedaros solteras. Lo cual no debe aterraros, porque no es ninguna deshonra. Podéis ser útiles a la sociedad y a vosotras mismas.”
 “Si las chicas de tu edad aprendiesen lo que es realmente la belleza, y no pusieran tanto empeño en palidecer y matarse de hambre, ahorrarían un montón de tiempo, dinero y preocupaciones. Mente sana en cuerpo sano es la belleza mejor que puede concebirse en el hombre y la mujer.”
“Creo que para el sábado por la noche habrán descubierto que todo juego y nada de trabajo es tan malo como todo trabajo y nada de juego.”
 “No somos nosotros los que escogemos nuestras aptitudes y talentos; nacemos con ellos, y no conviene paralizarlos porque no nos gusten.”
“¡Animo, corazón mío! Siempre hay luz detrás de las nubes.”
“Mi vida será para mí misma, y no para espectáculo de los demás.”
“Perfecciónate, pero no imites nunca.”

Imágenes: LouisaMayAcott.twitter 


(Actualizado el 22/10/2017)



                    © Rosa Campos Gómez