martes, 14 de febrero de 2017

LA POESÍA DE ANABEL CARIDE



 Rosa Campos Gómez

"Resucitemos.
Hagamos que sea todo
como dicen los cuentos."
                                 A. Caride
 


Descubrí la poesía de Anabel Caride un día en el que unos versos insertados en una fotografía me atrajeron; tras ellos, por primera vez, vi el nombre de su autora. 
Por estadísticas cada vez más fiables –cierto que de cosecha propia e individual–, creo que nos sale al encuentro lo que necesitamos. Tenía intención de buscar un poema escrito por una mujer actual para un artículo aunque no en ese instante en que en la red virtual deslizaba a través de la pantalla los versos ilustrados:
 
 
 Busqué el texto poético al que pertenecían y me encontré con este blog (http://anabel-nanasparahombresgrises.blogspot.com), que recomiendo, y del que me he permitido la licencia de tomar la mayoría de poemas que aquí comparto.    

Cuando escribí ESA DESCOMUNAL CLASE DE ENAMORAMIENTO, texto al que he aludido anteriormente en el que hacía un pequeño juego con las palabras y el tiempo, incluí dos de sus poemas.  Más adelante vi un comentario de ella al pie del artículo y me pareció una hermosa actitud de cercanía, algo que indicaba su calidad humana.

Anabel Caride (Sevilla) profesora de Lengua y poeta,  ha publicado  Nanas para hombres grises, Tinta en el almanaque, Lloverá sobre tu nombre, Allanamiento de morada. Su poesía es intensa, con olor a fresco y musicalidad atrayente:

 

CONTUBERNIO JUDEOMASÓNICO  (Lloverá sobre tu nombre)

Nunca comprenderás cuánto te extraño
al tomarme un café, mudo testigo,
cuando suena la música que acaso
preservé del olvido.

Cuando vuelve el invierno a visitarme,
tu paisaje resuena en mis oídos,
cordilleras nevadas, miel caliente
que viene a derretirse con tus mimos.
Nunca comprenderás que son mis manos
el lenguaje que un día me inventé
para palpar la piel que me regalas
como un atardecer.
Tal vez esta oquedad que nos separa
no sepa de fronteras:
solo sé que te miro y calla el tiempo,
que el mundo se detiene y nos espera.



ZONA DE TRÁNSITO 

Dijiste: iré a otra tierra, iré a otro mar; buscaré una ciudad mejor que esta…No hallarás otras tierras ni otros mares. La ciudad irá contigo adonde vayas” (KAVAFIS)

Como sé de transbordos y autopistas
supe de capitanes que no alcanzan
la costa de los mapas;
los caminos se tuercen al doblar una esquina
y aparece una extraña silueta
que nos ate a unas piedras 
que nunca acariciaron los pies.

Resistirse es inútil al dios de las tormentas.
El timón no obedece las leyes del asfalto
y enfila nuevas ínsulas
que nunca concibiera Estrabón.
La tierra está en el alma y nunca pide al súbdito
 permiso de llegada.
Abre bien las pupilas y préndete a los riscos
que jamás degustara el estómago;
disfruta acariciando, navegante,
la piel de los cangrejos.



ANACRONISMO

Abrigaré estas ganas de vivir leyendo los periódicos:
los sueldos faraónicos que no van a pagarme,
la triste comisión por mirar de soslayo,
la torpe necedad de suponer
que somos un rebaño.
Invertiré en consumo para frenar el ansia
de amar sin aditivos.
Rogaré a algún experto en asuntos ajenos
que me limpie la casa,
que sonría al observar cómo visten a un hijo
sin mancharse las manos.
Tomaré rayos uva.
Esta piel susceptible al viento, al aguacero,
los cambios de estación se equivocó de siglo.



AUTODEFINIDO

No soy un triste bulto
que menee la sopa
con la mano derecha,
que pretenda seguir
la senda adoquinada
por lugares comunes.
En mi especie no caben
verdades absolutas que coreen los necios;
soy un escarabajo
que extravió el camino al volver
                      al negro vertedero.



ORDEN DE LOS FACTORES 

Escribir sin saber
de quién serán los ojos,
prestar un universo a quien ignora
que somos humedad.
Mi liviana condena en la tierra
fue hallar el alfabeto
de los que no pudieron susurrarlo
delante de los labios del volcán.



TELÓN DE BOCA (Nanas para hombres grises)

DETRÁS de las metáforas
yace mi corazón apuntalado,
las arterias que sangran suicidios cotidianos,
amargas despedidas sin final de película.
Fotogramas que nunca llegaron a ocupar
la blanca gran pantalla,
decepciones sin Óscar ni esquela en el periódico.
Aquel daguerrotipo que la vida
se negara a mostrarme,
la luna de un espejo
del Callejón del Gato cuando apagan los focos;
la torpe figurante cuya escena
no apareció en los créditos
elige un carboncillo, toma asiento
y se mancha las manos.



APOLOGÍA DEL ALMAX

Corro por navidades en sentido contrario,
ignoro el protocolo que estipule quién se sienta a mi lado
a hablarme de chubascos y galernas,
a quién debo votar para no ser idiota,
qué tipo de morcón combina con mi bolso en noches de cuaresma…
Escapo de películas de gordos en pijama rojizo
con barbas sobaqueras,
el olor a perfume pegajoso que nunca sacaremos del envase.
No me gusta la nieve ni pienso convertirme en cebolla
 forrada de franela.
Me molesta la música que embotella felices
momentos familiares como si fuera aceite,
esa torpe manía de convocar a gente inadecuada
que apenas se saluda por la calle.

Como todos los fastos por decreto,
jamás he comprendido el sadismo
de torturar a un yerno ante las campanadas de la tele:
más bien “la cosa nostra” es tan de nadie
que hacemos lo que sea para olvidarla.


INSUMISIÓN

Resucitemos.
Hagamos que sea todo
como dicen los cuentos.
Exprimamos la noche
que un día nos negaron.
Llevemos amuletos
contra el escepticismo;
es nuestro este pedazo de infierno
que un día nos vendieron.


POEMA

Abril quiere decir a todo el mundo
que su madre es POEMA,
que fabrica caricias a granel
que no venden las tiendas.
Corrige a los extraños, enfadada,
cuando escucha “poeta”,
palabra inadecuada, ciertamente,
que nunca han comprendido
los mayores de 4.
Le han dicho los dibujos de sus libros,
los raros garabatos del papel,
que un zurdo nunca fue un desobediente que pintara de rosa
las fichas de la escuela y proclama a Neptuno
que el mundo fue y será de los bajitos
que ignoran la aritmética.

Con su cara de pilla,
los dientes que aún conserva y no quieren caer,
aún no ha descifrado el acertijo
que no dan en la clase:
su madre no es “poeta”, era POEMA.
        Poetas son sus ojos.



PRIMER AMOR

El archivo primero
guardado por mis dedos   ner -  vio -  sos
sigue en el disco duro        del corazón;
                                   no voy a eliminarlo.

Me hacen   cos – qui – lli – tas  sus errores,
la torpeza manejando el ratón
                                             que es hoy otra falange de mi mano.
Las versiones siguientes repiten, sin querer, su arquitectura;
                                                                            estéril simulacro.
Los nombres se suceden en la agenda
como cambia, al crecer, el vestuario.

            Olvidados los nombres, los detalles precisos
            nos salen al encuentro una mañana
            al abrir un archivo.

            Las manos han perdido  el  tem – blor – ino-cen-te …
pero somos los mismos.

Gracias por escribirla, por colaborar a que siga despierta y despertando.


© Rosa Campos Gómez


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