martes, 14 de noviembre de 2017

EN LA MEMORIA DEL TIEMPO


Rosa Campos Gómez

                        

                         También allí, donde la eternidad se halle,  
                      gracias, Jesús Alejandro,
                            por la amistad y literatura compartidas.
                                
"Escribir acerca de uno mismo para crear un espejo en el que otras personas reconozcan su propia humanidad".
                                                   Sarah Bakewell, en Cómo vivir o una vida con Montaigne.

Finalizaba junio cuando le pedí a Jesús A. Salmerón Giménez que colaborara en Notas, aunque mi intención era que este espacio cultural llevara algo de más rodaje para que pudiera decidir sobre una mayor base, pero cuando vi en su muro un fragmento de El Principito –una de mis lecturas inolvidablemente significativas sobre la amistad– conmemorando el aniversario del nacimiento de  A. de Saint-Exupéry, lo entendí como una señal de que debía cerrar mi compás de espera, y me atreví con mi propuesta. El día 5 de julio recibimos su primer trabajo; a partir de ahí empezó una magnífica cosecha de textos que no dejan de nutrirnos. Un verdadero lujo al alcance que todos.    
Desde aquel verano del 14, fue creciendo un fuerte vínculo de hermandad que se sumaba al del de respeto y admiración por los trabajos literarios que tan generosamente ha compartido con todos los lectores; circunstancias, sin duda, por las que a mí, que tantas veces y con tanto cuidado y entusiasmo había editado aquí sus artículos, me temblaba el pulso cuando tuve que poner aquellas notas sobre su partida.  
Hay una frase de mi amiga Pascuala S. B. -acerca de las amistades en las RR SS- que tiene mucho jugo de calidez y esperanza para estos y futuros momentos: “es como si los genios pusieran en conexión tantas almas”. Gracias a ellas, desde muchas latitudes ha sido y es posible conocer a Jesús, ciezano afincado en Murcia, habitado por un alma sin fronteras. 
 Como algo que me parece entrañable diré que era frecuente que enviara las imágenes para ilustrar sus escritos, aunque no siempre, como cuando escribió el conmovedor e intenso “Amistad y libros” –le fue difícil encontrar imagen que lo ilustrara-, y pensé en que un dibujo a tinta, especialmente dedicado a ambos amigos, podría ir mejor que cualquier otra ilustración. Esperaba que le gustase, y si no era así lo quitaría. Su agradecimiento representó un estímulo para que siguiera hasta completar esa serie de cuatro que acompañaron a los últimos artículos de esa temporada -el suyo, el de Sara Alarcón y el de Pedro Diego Gil López-. Una breve serie de dibujos espontáneos y emotivos que surgió gracias al valor que desde el principio él le otorgó.
Podía escribir desde un conocimiento prodigioso sobre cualquier tema, ya fuera de poesía, novela, ensayo, biografía, teatro, cine, pintura, música… Nada le era ajeno porque sentía ese impulso vital que emana de la pertenencia a las cosas con vida, en las que la alegría y el dolor se entrecruzan, se superponen, se enfrentan, o callan en su alternancia. Y conviviendo junto a estos dos titanes de los sentimientos –dolor y alegría-, otros gigantes imprescindibles para el buen llevar las horas, entre ellos la crítica precisa y el humor bien destilado que en tantos de sus artículos se perciben. 
Desde su juventud, con sus reseñas, relatos, poesía y novela inédita –en Notas compartió algunas partes genuinamente explícitas de un tiempo, de unas emociones y de una rebeldía con causa–, nos ha ido legando mucho con calidad literaria, mas le quedaba tanto por dar… Pero de nada sirve ya decirle a la muerte que pensamos que se precipitó.
Con "Leed a Montaigne" –primer artículo que compartió en este espacio–, nos fue introduciendo en un contenido en el que la fuerza y la calma no se contradicen sino que se alían, invitándonos a conocer la hondura del humanismo que por sí mismo había experimentado.
Continuó, religiosamente ateo, sugiriéndonos la andadura por los caleidoscópicos mundos que embellecen, agitan, animan... las páginas de esos objetos magos que él amaba, por lo que me permito parafrasearle: leed a Jesús A. Salmerón Giménez, o releed... para tener un mayor conocimiento de autores que nos han dejado libros con un calor tan necesario como una medicina, o huella en otros fértiles terrenos; para saber de esa espléndida gama de términos con que nos ha ido configurando los perfiles de los diferentes autores, y de sus propios pensamientos; para ampliar el valioso tejido de la amistad… También para tener una noción más nítida del lazo indisoluble que existe entre la historia y la intrahistoria, exhortando a la salud anímica que conlleva ejercer la denuncia responsable o dar el reconocimiento merecido...  Porque todo eso, y más, se desvela en los relatos que emergen en sus personalísimos textos, donde lo ordinario y lo extraordinario se retroalimentan forjando una vigorosa estructura descriptiva, poniendo verbo a las emociones y razones que va produciendo el vivir, y que se guardan en la memoria humana del tiempo.

 Gracias, María Jesús, María y José Antonio, queridos amigos, por colaborar para que los artículos llegaran a tiempo cuando el correo no funcionaban bien y por todo el apoyo.
© Rosa Campos Gómez

  



jueves, 9 de noviembre de 2017

EL VALOR DE UN TIEMPO DE AMISTAD Y LIBROS


                                                                                    Sara Alarcón


                                                                                                                                                 


                                              En memoria de Jesús A. Salmerón Giménez
La gente joven necesitamos a personas como tú, Jesús A. S. G., para que nos introduzcan en la buena literatura. Lo has hecho a través de la playa de un mar literario con bandera blanca, en el que es posible bañarnos en todas las emociones que ponen luz en la candela de la vida.
Has dejado escrito que el tiempo tiene memoria, y así debe de ser. Recordaré tus artículos sobre grandes autores (de muchos yo no había oído nada hasta entonces), y la fuerza y claridad que hay en las palabras que habitan en cualquiera de tus textos, de los que he reunido (todos no caben aquí) para el final algunas de las frases y versos de los escritores que citabas, porque son como un refuerzo para el camino.

Jesús A. Salmerón Giménez, siento tu pérdida, y te doy las gracias por todo lo que nos has dejado escrito... leer lo que comunicas significa un tiempo de gran valor desde el que seguimos aprendiendo sobre Amistad y Libros.



“La vida es un halo luminoso, una envoltura semitransparente que nos envuelve desde que tenemos una conciencia hasta el final”. 


“Porque es una lástima muy grande no decir nunca lo que uno siente…” 
                                                                                        Virginia Woolf


            PERFECCIÓN
     Queda curvo el firmamento,
     compacto azul, sobre el día.
     Es el redondeamiento 
     del esplendor: mediodía.
     Todo es cúpula. Reposa,
     central, sin querer, la rosa, 
     a un sol en cénit sujeta. 
     Y tanto se da el presente
     que el pie caminante siente
     la integridad del planeta.
                          Jorge Guillén



“Sepan los que pretenden reconstruir un pueblo que el primero, el más hondo y
fundamental de nuestros deberes es la alegría”.
                                                                                                  Azorín



       LEAR KING EN LOS CLAUSTROS (fragmento)

       Mi reino por un «te amo», sangrándote en la boca.
     Mi eternidad por sólo dos palabras:
     susúrralas o cántalas sobre un fondo real,
     -agua de manantial sobre los guijos,
     saetas que desgarran con su zumbido el aire-
     así la realidad hará que sean reales
     las palabras que nunca pronunciaste
     -¡por qué nunca las pronunciaste!-
     y que ultrasuenan en un punto
     del tiempo y del espacio
     del que tengo que rescatarlas
     antes de que me vaya.
     Ven a decirme «te amo»;
     no me importa que duren tus palabras
     lo que la humedad de una lágrima
     sobre una seda ajada.”
                                   José Hierro



“En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a
la existencia”.
                                                                                                    Cervantes



“(..) sólo debería leerse aquellos libros que nos muerden o nos pican. Si el libro
que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leer? (…)”.
                                                                                                  Fran Kafka



“No yerran las mujeres en modo alguno cuando rechazan las normas de vida
que rigen el mundo; pues hanlas hecho los hombres sin contar con ellas.”
Montaigne, “Sobre unos versos de Virgilio”.       




"Generalmente, se puede asegurar que no hay nada más terrible en la sociedad
que el trato de unas personas que se sienten con alguna superioridad sobre sus
semejantes.”
                                                                               Mariano José de Larra



“Una de las cosas de las que más me arrepiento es de no haberle dicho a la
gente que quería hasta qué punto la quería.” 
                                                                            Fernando Fernán Gómez


“Los escritores siempre tuvieron la ambición de hacer cine sobre la página en
blanco: de disponer todos los elementos, y dejar que el pensamiento circule del
uno al otro”.
                                                                                       Jan-Luc Godard




“Creo que el escritor es el hombre que sabe recoger los sentimientos, las
ansiedades y deseos de muchos y expresarlos a través de una sola voz, en un
solo proyecto”.
                                                                                      Rafael Chirbes



Mientras le preparaban la cicuta, Sócrates aprendía un aria para flauta. “¿De
qué te va a servir?”, le preguntaron. “Para saberla antes de morir”.
                                                                                                    Cioran



             CREDO PERSONAL
    Creo en la Vida, Madre Omnipotente,
    creadora de los cielos y de la tierra.
    Creo en el Hombre, su hijo,
    concebido en creciente evolución,
    progresando a pesar de los Pilatos
    que inventaron sus dogmas reaccionarios
    para aplastar la Vida y sepultarla.
    Pero la Vida siempre resucita
    y el Hombre sigue en marcha hacia el futuro.
    Creo en los horizontes del Espíritu
    y en la energía cósmica del mundo,
    creo en la Humanidad siempre adelante,
    creo en la Vida perdurable.
                                 Amén
                                                  José Luis Sampedro



 LA PLEGARIA DEL ALBA
 Hace milagros este amanecer. Inscribe su página de luz en el cuaderno oscuro de la noche. Anula nuestra desesperanza, nos absuelve de nuestra locura, comprueba que el mundo no se disolvió en las tinieblas como hemos temido a partir de aquella tarde en que, desde la caverna de la prehistoria, observamos por vez primera el crepúsculo.
Ayer no resucita. Lo que hay atrás no cuenta. Lo que vivimos ya no está. El amanecer nos entrega la primera hora y el primer ahora de otra vida. Lo único de verdad nuestro es el día que comienza.    
                                                                                                               José Emilio Pacheco




“Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a
la vuelta de la esquina.”
                                                                          Gilbert Keith Chesterton





© Sara Alarcón





martes, 7 de noviembre de 2017

EL PAISAJE COMO MEMORIA EN LA OBRA DE LORENA MARTÍNEZ



María Marto




El paisaje como memoria, seña de identidad, encarnación de nosotros mismos. “El paisaje no es lo que vemos, sino lo que somos” como diría Fernando Pessoa. Es así como la joven artista Lorena Martínez (Cieza; 1991) percibe su entorno. Una mirada consciente, romántica y en ocasiones con tintes reivindicativos que vuelca sobre sus obras, pictóricas y fotográficas.
Su amor por Cieza y por el potencial de su paisaje es un hecho.En 2013, con motivo de su Trabajo Final de Grado, desarrolló un proyecto pictórico sobre el Menjú (lugar emblemático y cargado de historia a la vez que castigado por el paso del tiempo), y en 2017 su profundo interés hacia esta finca la llevó a desarrollar un proyecto fotográfico con una visión renovada e inusual sobre el mismo. La floración es otro tema que ha pasado por los pinceles de la artista; en 2016 inició el proyecto pictórico Renaceres efímeros en el que muestra algunos escenarios que recogen el extraordinario espectáculo visual de un paisaje modelado por la mano del hombre. Su último proyecto, que comenzó en 2015 con motivo de su Trabajo Final de Máster en la Universidad Politécnica de Valencia se titula Huellas del Esparto; éste, a través de varias técnicas, supone un homenaje a la vez que una muestra reivindicativa de algunos paisajes de balsas que dejó la desaparecida Industria del Esparto de Cieza.
En la obra de Lorena Martínez existe una curiosa fusión entre lo artístico y lo documental; sustenta todos sus proyectos sobre una investigación y un trabajo de campo, generando una reflexión que traslada al arte. Sus obras invitan al espectador a ver más allá de lo que tiene ante sus ojos. Su principal medio de expresión es la pintura, aunque confiesa que la fotografía supone una herramienta de trabajo fundamental para desarrollar sus diferentes composiciones. 


Maravillada por la pintura del Romanticismo, el Impresionismo, el Surrealismo, la Pintura Metafísica italiana y artistas como Joaquín Sorolla, nos presenta un paisaje solitario y sosegado por el que nuestra vista puede pasear tranquilamente y deleitarse en sus rincones. La luz es la protagonista, congelando en nuestra retina un instante que parece único. El encuentro del sentimiento de lo sublime en la unión de la naturaleza y las ruinas, y la idea de ruina comohuella, resto del pasado y memoria histórica van imbricados en gran parte de su obra. Pero su nostalgia por lo ruinoso no viene de la mano de ruinas clásicas, medievales, y góticas como en las pinturas románticas, sino de los reductos de un pasado cercano que no se valora lo suficiente.

A pesar de que sus orígenes fueron con el óleo, desde hace varios años su vínculo con la técnica de la acuarela ha ido en aumento hasta tal punto de realizar tres panorámicas de gran formato en acuarela para Huellas del Esparto y ser miembro de la Agrupación de Acuarelistas de la Región de Murcia. El color, la luz, la evocación y las atmósferas envolventes, -a través de aguadas certeras, la reserva del blanco del papel y la exploración con diferentes efectos visuales- dominan sus acuarelas que unen paisaje y cultura.

En cuanto a la fotografía, juega con diferentes técnicas; más manuales como la transferencia y más tecnológicas como el fotomontaje digital consiguiendo efectos de gran interés.
Además de los proyectos citados anteriormente, lleva exponiendo de forma colectiva desde 2012 en ciudades como Murcia, Alicante, Valencia, Sabadell, Barcelona, Jaén, Navarra, La Rioja y Burgos. En noviembre participará en las exposiciones colectivas Cuaderno Ciudad de Murcia en el Museo de la Ciudad (organizada por ADARM), Catharsis en Crisolart Galleries (Barcelona) y a partir del día 16 expondrá una parte de Huellas del Esparto en la Sala de las Bicis del Museo del Esparto de Cieza. En diciembre participará en la exposición colectiva Crossroads en Sitges, organizada por la Asociación Cultural La Isla de Barcelona. En este momento, y hasta el día 14 de noviembre, se puede visitar su exposición Huellas del Esparto y El olvido de un sueño en la salas de los niveles 1 y 0 del Museo de Siyâsa.
El futuro se presenta para la artista con ganas de seguir trabajando en lo que más le apasiona; el arte. Seguir presentando nuevas miradas sobre nuestro entorno, el paisaje y las relaciones que el ser humano establece con el mismo; nuevos amaneceres y atardeceres, nuevos golpes de luz y sombras que nos inviten a la reflexión y a la ensoñación.

© María Marto

Enlace a imágenes y datos de la obra:



lunes, 6 de noviembre de 2017

EL MAR ES EL DESTINO, AMIGO


Pedro Diego Gil López


                                                   
                                    A Jesús A. Salmerón Giménez

El mar es el destino, amigo,
los lejanos mares inéditos
para la pluma del albatros,
los cielos de nubes viajeras,
que nos atraen dulcemente
en busca del último páramo
donde irán nuestras palabras
sobre el piélago inacabable
que siempre nos deseó,
hasta alcanzar la isla del tesoro
y la soledad del náufrago
en sus playas enormes y vírgenes.
Desde el idílico paraíso
escribirás tus ágiles notas
en las hojas secas de los cocoteros,
las enrollarás con mimo
y las meterás en un botella de ron,
que lanzarás desde el arrecife
de tus bravos pensamientos
al océano de la libertad,
para que siga llegándonos
en dorados atardeceres,
a los arenales de nuestro recuerdo
el arte de la expresión verbal
con tus dichos y razones amables,
con la sonora prosa de tu relato
para que leamos por siempre
todo lo que aún nos cuentas
a través del infinito mar de la vida.


                                             © Pedro Diego Gil López


viernes, 3 de noviembre de 2017

`HUELLAS DEL ESPARTO´, DE LORENA MARTÍNEZ






Huellas del esparto es un proyecto que nació en 2015 con motivo de mi Trabajo Final de Máster en la Universidad Politécnica de Valencia. Constituye un proyecto multidisciplinar que se divide en tres series de obras realizadas con diferentes técnicas: la serie fotográfica Espartarium (compuesta por treinta y cuatro piezas) y la serie realizada en litografía offset Dinámicas (conformada por tres dípticos) fueron realizadas en 2015, mientras que la serie pictórica Huellas (formada por cinco piezas) fue concebida y realizada entre 2016 y 2017.
Este proyecto posee un sentido firme y único: la búsqueda de la memoria en el paisaje, entendido como testimonio de un pasado que nos concierne a todos. El paisaje como cultura, identidad y raíces. Huellas del Esparto es un proyecto que pretende despertar de su letargo un paisaje cultural que, a pesar de su abandono, todavía tiene mucho que contarnos; a través de una obra pictórica de carácter evocador, cartográfica con tintes analíticos y documentales, y fotográfica donde predomina lo metafórico y poético. 
Bajo esta concepción impregnada de nostalgia en torno al paisaje, en mi obra pictórica los últimos reductos de la desaparecida industria del esparto de Cieza nos aparecen impregnados de un halo de misterio, como detenidos en el tiempo; su gran formato nos sitúa al pie de estos escenarios y lleva nuestra mirada más allá, a otros modos de hacer y vivir no tan lejanos. En estrecha relación con estas obras, las cartografías en forma de dípticos nos acercan de una forma más documental y objetiva al origen, evolución, derivas a lo largo del tiempo y declive de los tres conjuntos paisajísticos interpretados a través de la pintura, realizando unos mapas de carácter muy personal en los que el color y los grafismos son los protagonistas.  
 Por su parte, la serie fotográfica Espartarium evoca los paisajes del esparto desde una perspectiva metafórica ofreciendo visiones insólitas de la superficie de la piel de personas mayores que trabajaron en la industria y, con menor presencia en esta serie, de mi propia piel marcada con hendiduras fugaces resultado de presionar la fibra de esparto contra la piel. En estas imágenes fotográficas de aspecto desgastado, en diálogo con la fugacidad del paisaje, se entiende la piel como otro paisaje físico y simbólico del esparto.  
En definitiva, las obras que conforman Huellas del Esparto ofrecen una visión integradora. Una visión artística sensibilizadora y consciente, a la vez que imaginativa y soñadora.


Lorena Martínez Martínez, Grado en Bellas Artes y Máster en Producción Artística (Universitat Politècnica de Valencia).




                 Atardecer en las balsas de F. de Arce




                                                 Luces de enero en las balsas de Bolvax


                 Puesta de sol en las balsas de Migaseca

        
 

                                       Huellas I                         Huellas II                                          



Espartarium I





Dinámicas del paisaje de las balsas de Migaseca



 

© Lorena Martínez


lunes, 30 de octubre de 2017

MEMORIA ATROPELLADA DE UN LIBRO,`RETABLILLO PARA UN POETA´



Carmen Carrillo Ortega





En  tu recuerdo,  Jesús Alejandro.

Cuando termine 1917 y nos  tiremos el espumillón y las uvas a la cara como símbolo de supervivencia, terminará también el Año hernandiano, proclamado así  por el Congreso de los diputados, y pondré punto final a mi particular periplo con Retablillo para un poeta, modesta, pero sentida obra mía, donde he querido transmitir la vida de Miguel Hernández en el 75 aniversario de su muerte, y  poner en el camino hacia su  obra a los más pequeños, esos locos bajitos que diría Serrat, ahora, según algunos, un fascista despreciable.



Video con ilustraciones y texto de Retablillo para un Poeta

Me pide, amable siempre, Rosa Campos, que cuente mi experiencia, y eso me supone regresar al lejano tiempo de mi adolescencia cuando tras la muerte del dictador, el aire olía a libertad y esperanza.
La voz de Hernández, como la de otros tantos poetas, me llegó  desde los cercanos sonidos del Club Atalaya, hoy Ateneo de la Villa, en mi barrio ciezano de entonces y junto al colegio Santo Cristo. Fue por eso que quise iniciar allí mi recorrido, junto a los amigos del Club, siempre a la vanguardia y amantes incondicionales del poeta. 
Interpretar la propia obra es  complicado, solo sabía que tarde o temprano tendría  que plasmar lo que siento desde hace lustros por el de Orihuela, bien fuera a través del arte o la literatura.
Hace algunos años conocí los cuentos que Miguel Hernández hizo para su hijo desde la cárcel, en especial El gorrión y el poeta, que dejó inconcluso y que se nutre sin duda del Romance del prisionero, del viejo romancero.
     Que por mayo era, por mayo,
     cuando hace la calor,
     cuando los trigos encañan
     y están los campos en flor;
     cuando los enamorados
     van a servir al amor.
     Sólo yo, triste y cuitado,
     vivo en aquesta prisión
     sin saber cuándo es de día
     ni cuándo las noches son,
     sino por una avecilla
     que me cantaba al albor.
     Matómela un ballestero,
     déle Dios mal galardón.
Empecé desde hace mucho a ver a Miguel Hernández como a uno de esos héroes  de la historia que canta la poesía épica; como a esos personajes de leyenda que los ciegos llevaban en sus pliegos de cordel ilustrando a cuarterones las escenas de sus vidas. Recordé a Cervantes y su Retablo de las maravillas, o el de Maese Pedro. Y las palabras de  Lorca al referirse a don Cristóbal, el muñeco borracho que se enamora de doña Rosita:
(…) El teatro tiene que volver a usted, don Cristóbal. Desde mi niñez lo he querido y cuando sea viejo me reuniré con usted para distraer a los niños que nunca estuvieron en el teatro.
Y de ese pensamiento, a la visualización de los Retablos del Bosco o de Gil de Siloé en la catedral de Burgos y tantos otros desde el  estático Románico al abigarrado Barroco. Todo eso fue componiendo una amalgama compleja que pensé condensar y simplificar para exponer a los más jóvenes la vida del poeta.
Retablillo nació en romance, y lo dibujé desposeyéndome del dibujo académico que de normal practico. Ha sido para mí una aventura explorar en este campo lleno de matices, donde la sencillez aparente es solo eso, una aparente sencillez.
He recorrido durante este tiempo varios pueblos y aún habré de estar en Molina y  la cercana Calasparra. He conocido a gentes amantes del poeta y vivido experiencias hermosas. De todas ellas guardaré para siempre en mi memoria el día que presenté el libro en Orihuela, su tierra, en la Biblioteca y Archivo de María Moliner, donde el destino quiso que pudiese tener en mis manos un poema inédito escrito desde la cárcel, aun sin catalogar… (Indescriptible la emoción y el vértigo que sentí ante el amarillento papel escrito a grafito).
Pese a todo, y  a solas conmigo, reconozco haber hecho el libro que cuando era muchacha de pocos años e iba a la biblioteca de Cieza me hubiera gustado encontrar en sus estantes, y que alguien, a las gentes de mi generación,  nos decidió prohibir.

 
Presentación y actividades del libro en la Biblioteca Padre Salmerón (Cieza).



 



Sinopsis de Retablillo para un Poeta:
Un teatro de guiñol va recorriendo las plazas de los pueblos con sus títeres, hasta llegar a Orihuela. Debajo de una palmera planta su telón y es allí donde la  Luna se encuentra con el Niño Yuntero que viene del campo, y le invita a ver pasar desde lo alto la vida del poeta. Los personajes de Miguel, Josefina, Ramón Sijé, el gorrión Pio Pa, con otros como la Guerra van construyendo el relato que desemboca en la muerte, dulcificada con la presencia del gorrión, que termina por liberarlo del presidio. La figura de Pio Pa es importante pues está sacada del cuento El gorrión y el prisionero, que escribiera y dejara inconcluso Hernández desde la cárcel, y que a su vez, está inspirado en el Romance del prisionero, del romancero viejo. La obra tiene un apartado didáctico en el que se muestra como hacer un teatrillo de Guiñol y sus títeres.
El libro consta de un total de veinte y seis ilustraciones, realizadas con Acuarela, su tamaño es de 21x 15, está encuadernado en tapa dura y tiene 60 páginas. Los originales de las ilustraciones están preparados para ser expuestos al mismo tiempo que se presenta el libro, a la vez que se realizará una demostración de Títeres, dentro de la parte didáctica.

Biografía:
Carmen Carrillo Ortega nace en Mula (Murcia) y es la tercera generación de una familia de escultores afincados desde 1912 en la ciudad de Cieza, Los Carrillo. De su padre, Manuel Juan Carrillo Marco y del catedrático en dibujo don Antonio Fernández  aprende el oficio de la escultura, siendo su material por excelencia la madera. Ha participado a lo largo de su carrera artística en numerosas exposiciones tanto individuales como colectivas, entre las que se pueden destacar las realizadas en el Paraninfo de la Universidad de Murcia y en la Real Fábrica de Tabacos, sede de la Universidad de Sevilla. Tiene en su haber numerosos premios en Certámenes Nacionales siendo los más importantes el Molino de Plata obtenido en Valdepeñas, el de la Exposición Nacional de escultura de Almería o el de Valladolid de pequeña escultura.
Su dedicación a la madera y la tradición familiar la han llevado a realizar obras de imaginería procesional que se reparten en numerosos pueblos de la región de Murcia y provincias limítrofes.
Desde siempre a compartido la escultura con su pasión por la literatura, que se centra sobre todo en el teatro, teniendo una buena colección de obras infantiles entre las que se pueden destacar Saturnino el polizón, Primer Premio en el certamen de Monteagudo (Murcia) o Silverio y Pandora, premiada por la editorial Barco de Vapor, además son varias las adaptaciones al teatro que ha realizado de cuentos clásicos como: La cenicienta y Caperucita, y sobre el Teatro Universal, con obras como Yo, Federico, (Miscelánea lorquiana) Medea, de Eurípides o Las Galas del difunto de Valle, entre otras.
Su creación dramática se caracteriza por su recreación de temas históricos, contando en este sentido con varios títulos: Regina Mater, premiada en San Javier en el certamen Carmen Conde; Hijas del Mondego, inédita, y que narra la vida de Inés de Castro; Flores sobre la Arena, de las incursiones Berberiscas al pueblo de Mazarrón y que se estrenó en 2002 en esta ciudad costera; Crónica y Leyenda de una Invasión Anunciada, en que se nos ofrece la historia de la última invasión musulmana por Abu-l-Hassan, padre de Boabdil el año 1477 a la villa de Cieza, donde se ha venido representando desde 1998 diez años consecutivos. Para el aniversario de la muerte de don Miguel de Cervantes, publicó Las burladas bodas de Camacho el rico, una adaptación sobre Las bodas de Camacho, para la localidad de El Bonillo, (Albacete).
Su última producción teatral ha sido la recreación histórica del cerco de Alcalá la Real con la obra El cerco de Bezayde, estrenada el 29 de julio de 2016 en la fortaleza de la Mota, en esa ciudad jienense, y que narra la conquista de la villa por el rey Alfonso XI de Castilla en1341.
Ha publicado artículos en numerosas revistas, siendo miembro fundador del colectivo literario La sierpe y el Laúd. Durante todos estos años ha dirigido al grupo Cauce Teatro, diseñando toda su escenografía y vestuario.


                 © Carmen Carrillo Ortega


                 (Actualizado. 22/11/2017)