jueves, 9 de junio de 2016

LA BELLEZA DEL NEGRO EN `LA GALLA CIENCIA´

                                                                                                                        Rosa Campos Gómez

Cuando se escribe con toda la imparcialidad que se pueda albergar de la belleza en fondo y forma de una publicación, considero que no es apología sino justicia,  y aunque hoy  me ciña a lo bello del Nº 5 de LA GALLA CIENCIA, la verdad es que podría comentarlo sobre cada uno de los ya publicados. Sé que el tiempo, más todavía de lo que ahora se pueda percibir,  irá poniendo en ese sitio respetado y vértice que les corresponde a los hacedores de un formato con alta calidad de contenido. Ellos son cuatro jóvenes, Noelia Illán, Joaquín Baños, Samuel Jara y Daniel J. Rodríguez, que le ponen ganas, creatividad y atino, encendiendo el fuego motriz  de  una revista de poesía que ya lleva cinco números editados.

Este BLACK ALBUM  posee la belleza -como equivalente de verdad honda- que se filtra en los sentimientos que nos componen como humanos, y queda reflejada en  las voces de poetas  a los que poder acercarnos como oportunidad de oro…, pero vayamos por partes:

La portada -perforada con iniciales,  número  y  efigie de la Galla-, posee una originalidad negra, emparentada con el ébano,  que  por sí sola es  cuerpo de museo. 
Ya dentro, nos encontramos en su primera hoja con un preciso homenaje a Rubén Darío en el centenario de su partida, diciéndonos dos de sus versos, y un dibujo, seguirán varias páginas ilustradas (enhorabuena a Vanessa  Castaño Sanz y a la propia Galla por el cuidado y atractivo diseño que reside en toda la revista),  así llegamos hasta la nº 8 en la que el  texto “EDITORIAL” se nos ofrece  efervescente, jugoso e ilustrativo de asuntos relacionados con el 5, incluyendo  “MAKUINIARI, NEGRO BRASIL”, dedicado a la poesía afrobrasileña y con mención  al compromiso con la literatura iberoamericana y  “MACARONESIA" (que  se traduce del griego al español en “islas afortunadas”)  que nos introduce en la literatura construida por autores canarios. Editorial imperdible.


“MAKUINIARI” (“VEINTE”) –tanto la presentación  como los poemas se nos muestran en páginas frente a frente, escritos por  carismáticas voces en portugués y  traducidos al español, haciéndonos partícipes de caleidoscópicas sensibilidades–  se abre con unos  versos de João da Cruz e Sousa que dicen  "Tú eres el Poeta, el gran ilustre / que pueblas el mundo despoblado / de bellezas eternas poco a poco".  Siendo seguidos de unos significativos textos –“Presentación”, realizada por Esmeralda  Ribeiro y Marcio Barbosa, e “Introducción”, de  Mario Grande, que además ha seleccionado y traducido– que abren las puertas a los poemas de Mel Adúm, Miriam Alves, E. R.  Alves Dos Santos, Fausto António, Sérgio Ballouk, M. Barbosa, Lepe Correia, Cuti, Evaristo Conçeicao, Gabiru Bruno, Denisa Lima, Valeria Lourenço, Serafina Machado, Jamu Minka, Sydney de Paula Oliveira, Jairo Pinto, E. Ribeiro, Cristiane Sobral, Elizandra Souza y Fátima Trinchao, permitiéndonos saber más de estas diez mujeres y diez hombres y de cada uno de nosotros, también de las palabras oriundas que tienen incrustadas, como las piedras preciosas se incrustan a la materia geográfica que las genera.

En “MACARONESIA” –las primeras líneas de la editorial a esta parte destinadas evidencian una transgresión que es bien hallada– son los versos de Félix Francisco Casanova los que nos reciben: “La  brisa mantiene / la pluma en el aire / el ave, furiosa, escarba / en la arena”; tras ellos un buen prólogo,  de Pedro Flores, abriendo el paso a los poemas de Agustín Hernández, Daniel María, Ramiro Rosón, Yerai Barroso, Covadonga García Fierro, María Helena del Pino, Andrea Abreu López, Santiago Jatib, Alejandro Coello, Isabel Klein y Ariadna Batista. En cada una de estas 11 voces se percibe el grito que sale al exterior sin ser gritado, expuesto como lo que ha existido en algún momento, decidiendo no hacerlo pieza de clausura. Sombras y luces narradas con la impetuosa poética de las almas que en la juventud habitan..., versos que saben del amor y sus contrarios.

Habría más que anotar, del aroma a África, por ejemplo, pero mejor pasen y lean; aún así, escribiré esa palabra que nunca se desgasta, nacida para ser bien usada: Gracias… por estar en este tiempo, por ser proyecto cultural de largo alcance -surgido en tierras murcianas-, por traernos a poetas que tejen lo sentido con palabras que saben prender bien.

© Rosa Campos Gómez

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