viernes, 30 de octubre de 2015

LE LLAMABAN MIGUEL, NACIÓ EN ESPAÑA...


Jesús A. Salmerón Giménez

 "Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños."
                                                                                           Miguel Hernández

Tal día de como hoy, del otoño de 1910, nació Miguel Hernández. Un relámpago de vida y de desgracia. El franquismo lo aniquiló física e intelectualmente; la Transición lo hizo santo laico (y, en este país, ya se sabe: cuando deja de llover, arrojamos el santo al río). Ahora se le mira un poco por encima del hombro, como si fuera a soltar el pelo de la dehesa en el noble salón de las letras castellanas. Y, sin embargo, es una de las voces más auténticas, uno de los poetas con mejor dominio de lenguaje y de las formas poéticas en la lengua española.

En su recuerdo -Miguel nació casi en la víspera del día de Día de Todos los Santos- dejo aquí estos luminosos versos escritos por el gran poeta, a modo de lamparicas (como esas mariposas de aceite que madre dejaba en días de tormenta y de Difuntos por las habitaciones de casa): Versos sencillos, tristes, hondos, que entretejen y alumbran un poema maravilloso (y dolorido), que vuela alto: en la cumbre de la poesía española:


Písame,
que ya no me quejo.
Ódiame,
que ya no lo siento.
No me olvides
que aún te recuerdo
debajo del plomo
que embarga mis huesos.

© Jesús A. Salmerón Giménez

jueves, 29 de octubre de 2015

PAISAJE HUMANO TRAE ANUALMENTE EL GRUPO DE COROS Y DANZAS DE CIEZA

Rosa Campos Gómez

Sobre el XXVII Festival Internacional de Folklore del Segura me hubiese gustado escribir unas palabras, pero este verano no pude acudir a verlo, mas no es mal momento ahora para hablar de lo que nos ofrece la trayectoria de esta muestra, especialmente teniendo en cuenta que hay una exposición de pintura en el Centro de Folklore ciezano en la Sala que lleva el nombre de María Gómez (1911-2005), fundadora del grupo en 1942. Muestra en la que podemos ver las obras que se han representado en los carteles correspondientes a  varias de las convocatorias que desde 1989 se vienen poniendo en marcha, y que han sido realizados por excelentes pintores locales como (entre otros) Paulina Real, Juan Camacho, José Semitiel Segura, Abellán  Juliá, Pascual Lucas Motellón y José Víctor Villalba, que ha sido el autor del cartel del último  celebrado.

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Hace años que unos días de agosto suponen un lujo excepcional en las calles del pueblo, dándose un encuentro intercultural de amistad organizado por el Grupo de Coros y Danzas Francisco Salzillo de Cieza, con Jesús Saorín como director, y  eso es algo muy de agradecer y al que toda enhorabuena y felicitación que se le depare es merecida.

Si queremos ver la forma que cobra la energía de lo alegre, se hacen imperdibles y necesarias las actuaciones de los grupos nacionales y de diferentes países tanto en el Auditorio Gabriel Celaya como  la exhibición que hacen por las calles, especialmente por el Paseo, si queremos contagiarnos del ritmo a veces antropológico, vertiginoso, locuaz de vida;   a veces cimbreante, acompasado y meloso como los primeros árboles en flor que anuncian primaveras… Lo antiguo nos une a la historia, a los seres que la han ido poniendo en pie a ritmo de juego, donde lo musical se hace común, hasta llegar a cada uno de nosotros.

Todo es cuerpo y energía, poder de movimiento y flexibilidad. Coordinación en unos pies volátiles que se alejan del suelo para alzar filigranas  delicadas o fiereza salvajemente bella. Música y danza que crean un paisaje humano desde los distintos pueblos, con sus variados y preciosos colores de piel y con sus asombrosas costumbres, que no nos es indiferente.

Rituales de amor con los pasos medidos, espirales voluptuosas, saltos como impactos  de un yo que evidencian el sentir. Rituales de trabajos unidos a la naturaleza y al ser, rituales de fiesta donde el juego del cuerpo se expande y cuenta sonidos y giros ancestrales, que año tras año representan la vida, con sus poliedros, llegándonos desde los diferentes ángulos de la geografía intercontinental, ofreciéndonos un Paisaje Humano, enriquecedor, que nos acerca a cada cultura de manera fascinante y hermosa.



Para saber más sobre el grupo de Coros y Danzas Francisco Salzillo de Cieza y sobre sus actividades:
https://www.facebook.com/centrodefolkloredecieza
https://www.facebook.com/Grupo-de-Coros-y-Danzas-Francisco-Salzillo-de-Cieza

www.corosydanzascieza.com

martes, 27 de octubre de 2015

"PARAD EL MUNDO QUE YO ME BAJO"


Jesús A. Salmerón Giménez

          “Parad el mundo que yo me bajo".
                                               Groucho Marx

La editorial Siruela atesora en su catálogo un éxito notable (y breve): Biografía del silencio, del español Pablo d’Ors, un ensayo (de índole muy personal) escrito por un afamado narrador de ficción (y sacerdote), en el que se nos propone un viaje a través de la práctica de la meditación.

"La meditación nos con-centra, nos devuelve a casa, nos enseña a convivir con nuestro ser, nos agrieta la estructura de nuestra personalidad hasta que, de tanto meditar, la grieta se ensancha y la vieja personalidad se rompe y, como una flor, comienza a nacer una nueva".

La meditación es quizá la única forma de conseguir el sueño del viejo  humorista -¡y que tantos compartimos!-: bajarnos del mundo. En todo caso,  es la que ha seguido, con encomiable perseverancia, este escritor en las últimas tres décadas. Y nos lo cuenta en este pequeño pero exquisito libro. Biografía del silencio recoge su búsqueda de sí mismo, las raíces de su identidad;  con unos comienzos al principio desalentadores, hasta que poco a poco logra, evitando las distracciones, contemplar la realidad "tal cual es", "sin la distorsión de nuestro micromundo de anhelos, miedos, intereses...".

Me lo he leído de un tirón: ha sido una lectura estimulante, preñado el librito de luminosas reflexiones:
 “En cuanto comenzamos a juzgar los resultados, la magia de la vida se disipa.”
Nos pasamos la vida manipulando cosas y personas para que nos complazcan. Lo que nos disgusta tiene su derecho a existir.”
La vida se nos va en el esfuerzo por ajustarla a nuestras ideas y apetencias.”
Reflexionamos para paralizarnos, para encontrar un motivo que justifique nuestra inacción. Pensamos mucho la vida, pero la vivimos poco.”

No obstante, a pesar del indudable interés de su método de pensamiento, que requiere silencio y quietud, he de decir que yo prefiero mi método móvil y ruidoso, al que llamo "meditación ambulante", que viene siendo practicado desde la antigüedad (¡los viejos maestros Rousseau, Borges, Kafka, Benjamin, Sterne, Walser, Sebald...!), y que Vila Matas, con prosa más precisa y elegante, denomina los viajes andados.

Dejo aquí una sugerente y profunda reflexión del autor, y salgo a la calle, a caminar.

"Meditar estimula la verdad. Te das cuenta de que mientras tú te encuentras en una situación pasiva el mundo sigue girando, sin necesidad de tu participación. Esa humildad conjura la tentación de hombre contemporáneo de desarrollar un activismo desaforado. No se trata de abolir el ego. Éste tiene su función pero es que hemos acabado dándole un papel muy predominante, hasta el punto de convertirse un criterio rector. Con la meditación es posible comprender que somos parte de un todo. Nadie ensalza a la mano derecha cuando socorre a la mano izquierda porque ha sufrido una herida, porque tenemos claro que pertenece a un mismo cuerpo. Las personas evolucionadas espiritualmente sienten al otro como propio. Esa es la auténtica caridad cristiana y la compasión budista"





© Jesús A. Salmerón Giménez

sábado, 24 de octubre de 2015

ROSA PARKS, CUANDO EL NO ES NECESARIO

 Rosa Campos Gómez



Rosa Parks (Tuskegee, Alabama, 4 de febrero de 1913 - Detroit, Míchigan, 24 de octubre de 2005), fue una mujer importante para la sociedad entera,  porque se negó a levantarse, desobedeciendo de forma pacífica e inteligente.

Corría el año 1955 y EE UU cosechaba,  en pintura, la primera generación de expresionistas abstractos con Jackson Pollock, Willem de Kooning y Mark Rothko a la cabeza, y  con el Pop Art abriendo la puerta de entrada; en  literatura, J.D. Salinger (El guardián entre el centeno, publicado cuatro años atrás), era un ídolo de lectores, y la  Beat Generation,  con Jack Kerouac y El Camino en primera línea, eran la vanguardia; y en cine  se estrenaba La noche del cazador,  única dirigida por  Charles Laughton, y una de las grandes de la historia cinematográfica. La mujer, que en los años cuarenta se había visto más implicada en actividades laborales y sociales fuera del hogar, en los cincuenta, por todos los medios publicitarios al alcance se había tratado de que sus actividades se volcaran en el hogar y la familia, en un paraíso hecho para ellas.



Pero a pesar de tanta modernidad y genialidad cultural, y tanto sosiego deparado a las mujeres, la segregación racial era tremenda: los ciudadanos negros eran considerados inferiores a los blancos, hasta tal punto que, sobre todo en el sur del país, los negros nacían en hospitales separados y  después de una vida en la que no podían estudiar en las escuelas para blancos, ni viajar en sus asientos, ni comer en sus restaurantes, ni orinar en el mismo retrete público... los enterraban en zonas diferentes.

Y  en este contexto, un 1 de diciembre  de aquel año, Rosa Parks, una mujer negra, modista de oficio, y activista en la lucha por los derechos sociales (secretaria desde 1950 en la National Association for the Advancement of Colored People en Montgomery, Alabama),   tuvo la dignidad  de no levantarse del asiento del autobús para dejárselo a un blanco, algo que con 15 años ya hizo Claudette Colvin, también afroamericana, de Alabama, unos meses antes, pero sin alcanzar la repercusión que tuvo con Parks, ala que encarcelaron por este «delito», pero nadie de los que padecían estas injusticias sociales se calló, y junto a ellos el pastor  Martin Luther King y la activista Johnnie Carr,  organizando a su gente para que no tomaran los autobuses, generando una huelga, que duró 381 días, y que concluyó con la resolución del Tribunal Supremo que ilegalizó los autobuses con departamentos de segregación en la ciudad (los negros tenían subir pagar al conductor y luego bajar y montarse por la parte de atrás donde tenían destinados sus asientos, que ocupaban la mayoría de estos vehículos por que los tomaban más que los blancos, y si los destinados a los blancos estaban ocupados, los negros se tenían que levantar de los suyos y cedérselos a aquellos). Aquella decisión judicial fue una de las primeras piedras para construir la Ley de Derechos Civiles en EE UU, que se promulgaría en 1964

El «delito»  por el que la encarcelaron fue por el de «mala conducta de una costurera cansada» ,  sin embargo ella,  en My Life, su autobiografía, deja escrito que no es verdad que estuviera físicamente cansada sino «cansada (harta) de ceder» .


Con Rosa Parks vemos la dignidad y la calidad de vida que reporta el decir No a lo injusto,  y nos invita a mirar  cerca y  lejos de nuestro entorno (como sociedad planetaria), también ahora,  y ver  qué causas sociales-políticas-humanitarias nos siguen segregando,  y comprender que están esperando nuestro No.

© Rosa Campos Gómez

martes, 20 de octubre de 2015

ZARIA FORMAN Y EL REALISMO DE SU PINTURA

Rosa Campos Gómez


Zaria Forman (Nueva York) es una joven artista que nos conduce, a través de su obra, a varias realidades impregnadas de conciencia y consciencia.
La historia que envuelve su trayectoria como pintora está habitada de un compromiso  fuerte, en el que la ética y la estética se dan la mano como fieles compañeras de un viaje que nos impele a actuar, a conocer…
Desde pequeña viajó con su madre, Rena Bass Forman (Nueva York, 1954- 2011),  fotógrafa de profesión, que se adentraba en los lugares más remotos del planeta. La enfermedad que acometió a R. Bass no impidió que madre e hija se  metieran de lleno en organizar el viaje que tenían proyectado: realizar una expedición artística a Groenlandia (que años atrás ya habían visitado);  viaje que al final hicieron las dos en 2012 de singular manera; las poéticas palabras de la pintora expresan la esencia que contuvo esta emotiva empresa que pudo llevarse a cabo:

«En Groenlandia esparcí sus cenizas entre crepitantes diamantes de hielo en el pico elevado de una de las piedras más antiguas de la tierra y bajo el resplandor verde de la aurora boreal. Ella es ahora una parte del paisaje que tanto amaba

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La joven creadora  se llevó en su retina y en fotografías las formas y el misticismo de la luz del paisaje, pero también las visibles transformaciones del deterioro que el cambio climático estaba acusando, con ellas hizo pinturas en  gran formato. Esta práctica la ha seguido realizando con otros parajes  de la Tierra, como la Antártida.

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Ha expuesto en  países de varios continentes. 
Realizó la escenografía del ballet clásico Giselle  (Ginebra, 2012) y sus dibujos también se utilizaron en la escenografía de Castillo de Naipes, serie de TV de Netflix dirigida por David Fincher y protagonizada por Kevin Spacey.» 

Las características realistas que envuelven a sus pinturas tienen al pastel como técnica única. Con sus dedos y estas tizas consigue unas formas  contundentes y unas transparencias  puras, deparando un conjunto de belleza impactante.

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Dice Zaira Forman:

« Mi esperanza es que estos dibujos creen conciencia e inviten a los espectadores a compartir la urgencia de actuar de una manera optimista y con sentido. El arte puede facilitar una comprensión más profunda de cualquier crisis, nos ayuda a encontrar significado y optimismo en los paisajes cambiantes».

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(un porcentaje de todas las ventas de su obra es donado a 350.org. Fine Art Prints, disponibles exclusivamente en ArtStar)


1.Groenlandia  (50x75), 2013
2.Deception Island, Antartica (72x128), 2015
3.Maldivas (72x128) 2015
4.Nosara (40x60) 2012

Su obra en: 
zariaforman.com/
facebook.com/aristZariaForman

© Rosa Campos Gómez

sábado, 17 de octubre de 2015

MIGUEL EN EL PAÍS DE LOS POBRES


Jesús A. Salmerón Giménez

El caprichoso azar ha querido que la conmemoración del Día internacional de erradicación de la pobreza coincida con la efeméride del nacimiento de Miguel Delibes (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - Valladolid, 12 de marzo de 2010). El hombre que defendió, en la vida y en su literatura, a los desposeídos y les dio, en sus (prodigiosos) libros, la voz que habían perdido en la maleza; y les devolvió la dignidad que les quiso arrebatar la vida, vino al mundo -a Castilla para ser más precisos, a «una Castilla seca, dura, pobre, trabajadora, donde la escasez es escasez y no literaria austeridad» (Umbral)- el día señalado para recordar a los pobres, a los desheredados del mundo (en España, más de trece. millones de personas (mal) viven por debajo del umbral de la pobreza , según las últimas -y desalmadas- estadísticas), como si estuviera predestinado a ello.

Este castellano conciso y recio «un chopo alto y solitario, puntiseco, dominando un mar de surcos con los trigos apuntados», nos mostró, desde dentro, los mecanismos de la pobreza y los prejuicios hondamente arraigados en relación a ella, y el gran abismo que media entre la riqueza y la miseria. Y lo hizo desentrañando Castilla, de cuyas gentes y tierras nos dio una visión real, no idealizada, alumbrándola de manera extraordinaria en sus novelas, y a través de ella alcanzó la universalidad de su obra. Las vidas truncadas por la pobreza, marcadas por la crueldad y la miseria, están representadas en la memorable galería de sus personajes. En Los santos inocentes (para mí, en esencia, nuestros Miserables), en AzaríasPaco el Bajo, Régula, la Niña Chica…encarnan a los oprimidos de la Tierra.


Como él mismo confesaba en el discurso que pronunció al recoger el premio Cervantes,  los personajes de Miguel Delibes no sólo han formado parte de él, son él, sus miedos, sus pasiones, sus escenarios. Y por ahí andan, en la eternidad de un libro, nutriendo la imaginación y la inteligencia de los lectores:
Los niños de El camino, el Senderines de La mortaja, o el Nini, de Las ratas; don Eloy, de La hoja roja; el viejo jubilado de El patio de vecindad; o Nilo, el Viejo, protagonista del cuento Los nogales. Cecilio Rubes de Mi idolatrado hijo Sisí, el señor Cayo, Pacífico Pérez, el maravilloso, y antes citado, Azarías de Los santos inocentes o el último, Cipriano Salcedo

Este inmenso escritor, que encarna el alma noble y austera del castellano,  nos sigue dando una lección literaria, pero también moral, a través del tiempo, y lo hace, por encima de la importancia de sus historias y su prosa, por medio de sus enormes protagonistas, que viven de verdad, habitan y alientan nuestra memoria, y  permanecerán para siempre en el haber sentimental del lector que "no deja de buscar el fulgor de la vida y la pasión moral en la literatura" (Antonio Muñoz Molina).

En este día, en el que desde distintos medios e instituciones se insta a no perder de vista nuestra obligación fundamental de eliminar la pobreza en todas sus formas, recordemos también a  Miguel Delibes,  quien se mostró siempre solidario con ellos y les dedicó –a poner fin a la  marginación de las personas que viven en la pobreza y a desentrañar y combatir esa terrible injusticia-, lo mejor de su alma, lo mejor de sus libros.

                       

                         

© Jesús A. Salmerón Giménez


martes, 13 de octubre de 2015

ALABARDAS, ALABARDAS, ESPINGARDAS, ESPINGARDAS






Jesús A. Salmerón Giménez

"(…) eso es lo que resulta tan simpático en las palabras sencillas, que no saben engañar".
                                                                             José Saramago

"Con "Alabardas" acaba la obra de José Saramago, el hombre que no quería morir sin haberlo dicho todo".

                                                                                 Pilar del Río

J. Saramago y P. del Río. Fot. Paco Sánchez

El autor de El canon occidental, Harold Bloom, se refirió a Saramago como "el novelista vivo más talentoso del mundo" y "uno de los últimos titanes". Y como un titán escribió su último libro, Alabardas, su emocionante legado en el que el inmenso escritor portugués dio cuenta por última vez de su inagotable espíritu de lucha.
El origen de esta historia nos deja perplejos: el descubrimiento, durante la guerra civil española, de una bomba arrojada contra el frente popular que nunca llegó a explotar, y que contenía en su interior un papel con la frase, escrita en portugués: "Esta bomba nunca reventará".
Con este deslumbrante punto de partida, el Nobel portugués (Azinhaga, 1922-Tías, Lanzarote, 2010) relata sobre el negocio armamentístico, y, como sostiene el poeta y ensayista Fernando Gómez Aguilera, “hurga en su conciencia, para incomodar, intranquilizar y depositar en el ámbito personal el desafío de la regeneración: la eventualidad, si bien escéptica, de encarrilar la alternativa de un mundo más humano”.


El volumen Alabardas contiene los tres primeros capítulos de la novela inacabada de Saramago (traducidos, en la edición española, por su viuda Pilar del Río), a la que se añaden unas notas del escritor en relación con la redacción de la novela; unas ilustraciones de Günter Grass; y además otros dos textos de Fernando Gómez Aguilera (glosando las notas del propio Saramago), y de Roberto Saviano, que hace una elocuente defensa de la ética de Saramago.

"Por muchos años que viva, y es lo suficientemente joven para vivirlos, artur paz semedo nunca olvidará ese día, el solemne momento en que se levantó de su mesa de contable para bajar a las profundidades del ignoto pasado".

Escrito meses antes de su muerte, José Saramago nos dejó su testamento vital, su última voluntad narrativa a través de esta ficción en la que reflexiona sobre la violencia ejercida sobre las personas y las sociedades, y nos regala una devastadora radiografía del poder y la destrucción. Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas (que es el título original) es una novela memorable, pero, a pesar de sus sabias indicaciones sobre el final, por desgracia, no pudo acabarla, lo que lastra inevitablemente el relato y nos deja con la miel en los labios, como si la muerte también nos hubiera robado en el último momento, de un zarpazo fiero, la parte del león del relato, de la prosa admirable y enriquecedora del sabio de Azinhaga (sostenía Saramago, con esa seriedad tan característica suya, tras la que escondía una ironía profunda, que el sabio más grande que había conocido era un paisano suyo de nombre Jerónimo Melrinho, que era analfabeto, y un día le dijo: "Vivimos en el planeta de los horrores, pero no lo queremos saber porque preferimos estar ciegos y ser insensibles al dolor humano. Estamos haciendo del pavor nuestro compañero diario y nos solazamos con él.") Saramago, puro Saramago.

© Jesús A. Salmerón Giménez


viernes, 9 de octubre de 2015

EL PERGAMINO DE SHAMAT, DE PEDRO DIEGO GIL LÓPEZ


                                                                                                                        Rosa Campos Gómez




Si abrimos las páginas de El pergamino de Shamat, de Pedro Diego Gil López, editado por  Atlantis en 2013, nos vamos a encontrar con un libro en el que se entreteje la literatura y la historia, narrado en primera persona por el protagonista (al que identificaremos con dos nombres, Diego y Shamat),  a modo de memoria de las duras circunstancias que sufrió desde la niñez  hasta una juventud avanzada y a las que pudo sobrevivir gracias a su alto conocimiento del juego del ajedrez.  

La narración transcurre en un tiempo  y unos espacios conocidos históricamente: los años en que finaliza el Medievo y se asoma el Renacimiento en el ya asentado Reino de Murcia y un agonizante Reino de Granada,  siendo, sin embargo, en el terreno literario, nuevos los temas centrales que se  abarcan a lo largo y ancho de sus 758 páginas.
Las religiones y las culturas de cada reino están bien imbricadas entre los suyos y enfrentadas entre ambas. Sin embargo los encuentros entre  los componentes de las mismas pertenecientes  al bajo sustrato social serán los que den juego a la mayor parte de esta historia que arranca en la Villa de Cieza en las últimas décadas del siglo XV, donde vive la familia del niño Diego y donde el viejo judío Abraham enseñará al pequeño a jugar a tallar las piezas de ajedrez ya a jugarlo y entenderlo como metáfora de los juegos de la vida. También lo acercará el conocimiento de los clásicos griegos y latinos, y de la cultura judía y musulmana, instruyéndolo en el conocimiento de diferentes lenguas . Cuando ya lo ve preparado, con aptitudes y actitudes, le hace entrega de un pergamino, pidiéndole que lo esconda y comunicándole que ya sabrá cuando y a quien entregarlo. 

En su juventud y en Siyâsa , el hermoso pueblo árabe  ya por entonces abandonado, conocerá el protagonista  a la musulmana Zafira, hija del Velador de Siyâsa, que será la mujer a la que ame, aunque no será la única.
La entrada de la huestes árabes que atacaron la villa ciezana (en la que el autor deja entrever que la búsqueda del viejo pergamino es el móvil principal), la llegada a Granada de los cautivos, entre los que se encuentran Diego y Zafira, la suerte que le depara el saber jugar al ajedrez y el identificarlo como el cancerbero del viejo pergamino, harán que Diego, en tierras granadinas Shamat, viva una serie de peripecias  dignas de las buenas novelas de aventuras, en las que los piratas tienen su porqué, los astrónomos y magos también son picaros, y hablan de La Cábala, de alquimia, de astucias; donde se busca el oro y se encuentran a criaturas desvalidas, donde la carne sufre por látigos y golpes, por sed y hambre («los meses pasaron sobre  Granada como grandes buitres»)  donde se penetra en palacios en los que se aprecian los olores  de los ambientes y de la gente y los sabores de los manjares.


P. D. Gil López , nos muestra con su estilo propio, la belleza de los paisajes de la vega ciezana, del Yacimiento Islámico de Siyâsa («Quería alejarme de mi casa y salvé las largas sendas en cuesta que llevaban hasta la vieja medina mora, retomé el cerro donde se alzaban las viejas torres […]  El viento corría encaprichado del lugar»);  de la Alhambra, donde transcurre buena parte de la trama; de los sentimientos eróticos que siente el protagonista  hacia tres mujeres, dos de las cuales tendrán mucho que ver con el pergamino. Es pródigo en adjetivos con los que nutre cada uno de los abundantes acontecimientos,  vividos desde las calles a los campos, desde los interiores a los exteriores de la mente. Y lo hace con un vasto conocimiento del lenguaje de la época y un caudaloso desgranaje de términos del árabe hispano, definidos a pie de página  (albornía: vasija grande de barro  vidriado, de forma de taza),   de los trabajos y usos de la tierra, de las plantas y de la flora. Hace coprotagonistas a  personajes  reales que habitaron este periodo de la historia en la que las tres culturas convivieron, no tan pacíficamente  como hubiera podido darse si no se hubiera interpuesto el distanciamiento que deparó la sed de poder, enmascarada con la fe de la religión. Problemas ancestrales que buscan soluciones, y que quizá puedan encontrar  aclaraciones en la vieja piel dibujada a modo de jeroglífico  que entregó el médico judío  a un muchacho, para que lo entregara a quien supiera descifrarlo. Todo ello lo encontramos en la ilustrativa y buena lectura de los hechos y del tiempo que evoca  este interesante libro, que así inicia su andadura: «La primera vez que mis manos sostuvieron una pieza de ajedrez me embargó la sensación de poseer algo mágico.»

Más en 
 Facebook: Pedro Diego Gil López
 Notas revista cultural:  Parajes Ciezanos Desiertos 

Pedro Diego Gil López (Cieza, 1961), realizó estudios de Formación Profesional (Administrativo) y de Capataz Forestal. 
Ha publicado una novela histórica con la editorial Atlantis, titulada El pergamino de Shamat, una obra de 760 páginas. También ha publicado dos relatos breves en el periódico digital El Heraldo del Henares, en la sección Erase un cuento, titulados “La hoja de papel en blanco” y “El grillo de la suerte”,  en varios números de la revista digital Letras del Parnaso,  y  en el periódico semanal El Mirador de Cieza.  Finalista en el XIII Premio Internacional `Sexto Continente de Relato Negro´ 2012, con el título El viejo actor que mató a la injusticia. Participa con un relato en  Matar a quienes manejan la economía. Antología de Relato Negro V (Ed. Irreverentes, 2015))