lunes, 23 de febrero de 2015

RECREACIONES, DE LUIS DE HOYOS



Rosa Campos


     Luis De Hoyos expone Recreaciones de un maestro. La muestra, que recoge obras que ha ido realizando en su larga trayectoria como pintor y como docente,  la podemos ver hasta el 1 de marzo en las salas `La Pecera´ y  `Nivel 0´  del Museo de  Siyâsa.


  Hay varias singularidades en su excelente trabajo, siendo dos de ellas las más destacadas: la constante del color dando  forma a los objetos tanto en su luz como en su sombra, confiriendo fuerza de expresión  y  llevándolo a ser transmisor de energía. Colores matizados en gamas de  distinta intensidad que marcan la diferencia que necesita todo creador para que se le identifique.  
 Su pintura y dibujo se ofrecen desde un figurativismo neto, sin ser hiperrealistas, debido a todas las connotaciones  que ese uso propio del color y de  la línea aportan. La sencillez y limpieza  del trazo y la claridad en la pincelada, ambas técnicas trabajadas con excelentemente concisión, poseen una importante capacidad de comunicación de emociones, conllevando, para todo tipo de espectadores una lectura fresca de cualquiera de los temas trabajados por este admirador confeso de Sorolla.

   Esta muestra, comisariada por Joaquín Salmerón, director del Mueso de Siyâsa, podemos  ver numerosa información del contenido didáctico que  De Hoyos ha practicado en sus clases, y apreciar su faceta de escultor con piezas, también aquí presentes,   como las figuras de Don Quijote y Sancho, elaboradas con estructura de alambre y cuerpo forrado  de papel perteneciente a un volumen de  la misma obra que evocan, de una edición ilustrada por Gustave Doré.

   Luis De Hoyos (Cieza, 1952), docente jubilado en 2012,  se inició en la pintura teniendo como maestro a Juan Solano y a partir de ahí su relación con las artes plásticas no ha cesado, prueba de ello es el curso Emocionarte en el aula,  que  viene impartiendo desde 2014 y que actualmente está llevando a cabo en este mismo museo que recoge esta retrospectiva de su trabajo.

    «Siempre he sentido una fascinación irresistible por la belleza. Y siempre he querido retener y poseer esa belleza. Por eso me atraen las aventuras artísticas (…) En la escuela descubrí el mundo maravilloso de la infancia y me quedé a vivir en él… » nos dice el autor, quien a lo largo de los años de dedicación ha dado forma y contenido a estas obras impregnadas de vitalidad y gracia, sabiendo captar lo que nos transmite con sus palabras; lo podemos comprobar en esta muestra, donde esa emoción nos aguarda.


 © R. Campos Gómez

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