lunes, 2 de febrero de 2015

ENTREVISTA Al GRUPO DE TEATRO PINTXATRO


                                                                                                       Sara Alarcón  

    El   grupo  de teatro Pintxatro, dirigido por Emmanuel Vizcaíno  –que será quien ponga voz a las respuestas de esta entrevista–, ha sido creado e integrado por alumnos de la Escuela de Arte Dramático de Murcia. Se dedican a hacer comedia, y acompañan las representaciones de sus obras con una pequeña cena fría. Nos dice el director que cuentan con un grupo permanente de actores que van rotando según el espectáculo. Empezaron a funcionar hace un año y medio, y han llevado a los escenarios doce obras distintas.  
         
     Pintxatro, ¿algún vasco por aquí? ¿Cómo surge este proyecto?
    (Risas) No, ningún vasco. Aunque tengamos a un vizcaíno.
  El proyecto surge como respuesta a una necesidad propia de los componentes. Aunque parezca mentira, en la Escuela de Arte Dramático no te subes al escenario tantas veces como uno desearía. Así que lancé la idea de crear un grupo permanente que nos diera la oportunidad de trabajar tantas veces como quisiéramos. Tuve la suerte de encontrarme con un grupo maravilloso de compañeros que me dijeron que sí.
  Al principio, el ritmo fue algo frenético; llegamos a escribir, montar y representar tres obras distintas sólo en un mes.

   La idea de dar comida y bebida en el teatro, ¿de quién fue y cómo está resultando?
   Yo vengo de Huércal Overa, un pueblo muy bonito de Almería. Allí, y casi por casualidad, empecé a hacer teatro en sitios menos comunes: al aire libre, en restaurantes, discotecas,... Y me di cuenta de que el público reaccionaba mucho mejor cuando tenía una cerveza en la mano. La relación que creas con el espectador es distinta. A diferencia de los teatros convencionales, donde el público se sienta a ver algo encorsetado en una butaca, nuestro público tiene la libertad de levantarse si no le gusta lo que ve; o al menos, soportar un espectáculo que no es de su agrado con una birra en la mano.
Por otro lado, soy un apasionado de la cocina. La idea era hacer comida temática: cada pintxo estaría integrado con el argumento del texto. Así, por ejemplo en El mensaje de Gabriel, tenemos alitas -de pollo, a falta de ángeles-, patatas a la franciscana y, de postre, huesos de santo, todo en sintonía con la temática religiosa de la obra.
   La acogida de la propuesta ha sido magnífica y le debemos todo a un público, que no sólo viene una y otra vez, sino que se encarga de enganchar a más gente en esta locura.
   Además de la cerveza, ofrecemos una cena fría que siempre consiste en tres pintxos: dos salados y uno dulce. Suficientes para cenar. Como he dicho, siempre se piensa el menú en relación a la obra. A veces, incluso, se ha pensado la obra a partir de un plato. Gastronomía y teatro se unen mejor de lo que nos pensamos.
  También se tiene en cuenta que hay público vegetariano, así que siempre hay una alternativa gastronómica para ellos.

   Cinco euros parece un precio muy asequible para todo lo que ofrecéis, ¿así queréis llegar a otro público con menor poder adquisitivo?
   Evidentemente. Nuestro público potencial son los universitarios, de hecho cuadramos nuestra programación teniendo en cuenta época de exámenes, vacaciones, etc. Y a los estudiantes no nos sobra el dinero. Teníamos que buscar una forma de sacarles de casa para algo más que para ir de fiesta. Ofrecer una alternativa de ocio de calidad, pero a precio de estudiante no becado.
  Por suerte, en esta tarea no estamos solos. Otros grupos, como Teatro Pequeño o Teatro del Tupper, están en la misma línea; y me enorgullezco de que todos juntos, hayamos conseguido crear una afición y costumbre por ir al teatro que parecía casi perdida. Ahora los murcianos saben que prácticamente todas las semanas pueden ir a ver alguna de nuestras compañías.

    ¿Tenéis un sitio fijo para actuar?
   Comenzamos en un pub del centro que pronto se nos quedó pequeño. En estas, dimos con La Puerta Falsa y nos enamoramos. A día de hoy, sé que el flechazo fue mutuo. A ellos les encanta lo que hacemos y nosotros estamos encantados de poder mostrar en un sitio que es amplio y a la vez acogedor, con todas las comodidades técnicas modernas y, a la vez, con solera. La Puerta Falsa y su personal, como histórico soporte de la cultura de base murciana, es ya parte imprescindible de la compañía.
A veces, incluso, hemos disfrazado a los camareros según la obra. Ellos entran en el juego y nosotros encantados.



  ¿Qué podéis contarnos de El mensaje de Gabriel, vuestro próximo estreno?
    Nos gusta jugar con el factor sorpresa, pero esta vez con el propio título se nos ve el plumero. (Sonríe) Así que no tengo miedo de hacer spoilers.
A modo de sinopsis podríamos decir que el arcángel San Gabriel baja a la tierra a anunciar el fin del mundo. Más claro no puedo ser (vuelve a sonreír). Aunque todo es una excusa que nos vale para desmontar y hacer crítica sobre nuestro sistema social y, por supuesto, religioso.
   Es una obra unipersonal. A caballo entre el monólogo dramático y el stand up (comedia en vivo), sin cuarta pared.
  El hecho de tener que salir sólo a escena me tiene un poco acojonado. Pero seguro que va todo bien.

   Y sobre la situación actual del teatro, de la cultura en general... ¿Qué carencias observáis ?  y  ¿qué  nuevas ideas creéis que se podrían aportar?
  Es difícil hablar de esto desde una compañía tan joven, pero para nadie es un secreto que la cultura está en crisis desde antes de que se oyera hablar de ella.
   Personalmente creo que es problema de todos. De las instituciones por no dar apoyo, y de la propia cultura, por haber dependido históricamente del apoyo de las instituciones. Si tuviésemos una industria potente detrás, no sería tan difícil. En una época donde una entrada a un espectáculo es casi un lujo, es necesario que las compañías escuchen al público y que, por supuesto, los políticos vayan al teatro y escuchen a las compañías.
Por otro lado, toda esta situación está siendo caldo de cultivo para proyectos escénicos innovadores que han venido para quedarse. Dentro de lo malo, hay luz al final del túnel.

    Tenéis vía libre para hablar de vuestros proyectos.
   Nos conformamos con podernos subir a unas tablas de vez en cuando. El sistema con el que funcionamos nos limita un poco: la comida se prepara el mismo día de la representación –es común ver a los actores picando verduras mientras pasan texto–, y esto es difícil de trasladar fuera de Murcia. Pero bueno, si hay que poner un objetivo... me encantaría contar con un equipo de catering para poder salir a los pueblos de alrededor de Murcia. Eso sí: ¡con pintxos!



   Igualmente, y fuera del teatro sin estar desligado totalmente de él, estamos preparando una serie de sketches de humor que pronto empezaran a circular por Intertet.  

Nos despedimos de  Emmanuel Vizcaíno deseándole éxito  a  Pintxatro, el 

grupo que dirige. Él nos da las gracias.



...







Sara Alarcón  (Cieza, Murcia, 1993), Graduada en Comunicación Audiovisual (URJC). 
Cursa el Máster de  Psicoanálisis y Teoría de la Cultura (UCM). 

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