martes, 30 de septiembre de 2014

SIMPLICIDAD, DE ANA ALMELA LUCAS


    Simplicidademí es la obra que Ana Almela Lucas (Cieza), nos ofrece en la Sala de `La Pecera´ del Museo de Siyâsa (25/09 -12/10), comisariada por el director del mismo, Joaquín Salmerón. El título de esta exposición deviene de “Simplicidad Significativa”, surgido primitivamente como enunciado del proyecto de fin de carrera (BB AA, Universidad de Granada), realizado en 2002. 



   Si en otras ocasiones, y bajo esa búsqueda, se ha centrado en el estudio de la naturaleza y del cuerpo humano, ahora lo hace consigo misma como eje principal, a través  de la pintura, de la fotografía y del collage, a los que ha dado vida utilizando, entre otros materiales,  lienzos preparados por ella, pigmentos que aglutina con látex,  recortes de imágenes: “Algo que heredé de mi padre, él tenía en un cajón recortes de ojos, piernas, objetos.. que luego utilizaba para crear pequeñas obras para ilustrar algunos de sus poemas”. Y junto a ellos algo a lo que la propia artista les confiere valor: “las fotografías tienen un peso importante pues es de donde nacen las obras pictóricas y a la vez son en sí una obra”.






  Nos encontramos con trabajos donde la figura  es inequívoca, a la vez que difusa en algunos casos –por efecto de la veladura y de la línea en fuga–, remitiendo a un interior  donde lo sentido  se traduce en un lenguaje  plástico  que impone. El negro y los grises predominan,  y entre ellos colores casi quebrados en la pinturas, destacando las gamas de rojos, amarillos y azules, aplicados  de manera acuarelada  en zonas precisas; subiendo mucho más el tono  y  ocupando más espacio en las fotografías.  


  Vemos formas físicas de la propia autora, que  nos conducen a su interior, ese lugar no tangible donde habita la búsqueda de esa  esencia  personal que comulga con la simplicidad. Una conexión  que aspira a tocar lo más autentico del ser humano, el de ella, y a enlazarlo,  por comunidad sensorial,  con esa parte que se halla en el espectador que a mirar se detenga.

                                        
                                                                            
      Nos detenemos ante la imagen femenina,  que sobre un inmenso lienzo emana un poder visible a pesar del muro en gris oscuro, y a pesar, o no, de unas mayas que ofrecen  cuando menos dos lecturas posiblemente compatibles:   redes como rejas elásticas  que intentan sujetar el caminar para que no se salgan del sitio que la sociedad marca/ redes con aberturas  lo suficientemente amplias para que se pueda ver, o acceder, a la hondura. 

    Un expresionismo muy particular está presente  en estas pinturas, también en las fotografías tratadas por la creadora de `Simplicidademí´, que a su vez es la protagonista  –retratos tomados en su día por Marina Urías– ,  donde los trazos de color aplicados y las líneas acusadas le  otorgan una fuerza provocadora y dinámica que se suma a la que ya contienen las imágenes.

   Junto a la figura, las redes  llegan a adquirir un protagonismo  que deja su timbre en todas las obras, esgrimiendo un lenguaje  que el espectador debe interpretar. Mas antes  de indagar en esa comunicación que se nos propone, se hace necesario reconocer algo que nos llega en un primer plano intuitivo, al mismo mirar cualquiera de las obras expuestas: una capacidad de riesgo importante, de transgresión,  que indica el potencial que tiene Ana Almela como creadora de un mundo singular en el que –como todo lo artístico–  nos abre la puerta invitándonos a entrar, a sentir.

                                                                                      Rosa Campos


      Reverso de tarjeta con el poema escrito por su padre para la obra que contiene esta  exposición.



© Rosa Campos

sábado, 27 de septiembre de 2014

PATRICIA DATO CARRILLO

(Patricia Dato Carrillo, publicación más visitada. 02/04/17)

Rosa Campos Gómez


Es una soprano con voz portentosa,  elegante, frágil en apariencia,  se llama Patricia Dato Carrillo (Cieza,1981) y lleva la música en la sangre, no en vano su  madre, Mercedes Carrillo, ha impartido clases durante muchos años en la Escuela Municipal de Música, y su padre, Manuel Dato (1947–2013), era un melómano sin remisión, además de poeta y maestro.  Su vida siempre ha estado relacionada con este arte. Aunque no recuerda el momento preciso en el que dijo “quiero cantar”, se recuerda, de  muy pequeña, haciéndolo en casa y en el taller de su abuelo, el escultor, y también músico, Manuel Juan Carrillo Marco (1915-1988).
Un largo camino desde que diera sus primeros pasos en el aprendizaje académico: la Escuela del Zaraiche, pasando después a la Escuela Municipal de Música, donde se inició con el requinto (el instrumento más agudo de la familia del clarinete)  ya que era muy pequeña y no podía con un clarinete normal  dedicándole más tiempo a este último porque sus dedos eran muy pequeños para ajustarse al primero. 



    Háblanos de tus inicios en el canto.
  Con seis o siete años comencé a cantar en el coro de mi Colegio  Juan Ramón Jiménez con don Juan Sánchez como director del coro y del propio colegio. A los 12 me apunté con varias amigas  al `Coro de Amigos de la Música´, esta experiencia con el canto coral me marcó mucho y a partir de ahí empecé a tener claro lo que quería. Conocí a gente del mundo de la música que me animó bastante para  realizar la carrera de canto.  Cuando comencé el instituto me enteré de que hasta los 18 años no se puede estudiar Canto porque el cuerpo todavía no está totalmente desarrollado, la pubertad es un periodo de cambios importantes. Se produce un alargamiento de las cuerdas vocales y es a los 18 años cuando todo este proceso se estabiliza.  Cuando tenía 19 años hice la prueba para el Conservatorio Profesional  de Música de Murcia, pero mi padre me dijo que era una carrera larga,  que terminaría con 29 años y que eso era mucho tiempo, que buscara otras opciones, y aquí tengo que romper una lanza a favor de mi madre, ella luchó para que estudiara lo que más me apasionaba: la Música y el Canto.  

   ¿Qué recuerdas de tus años en el Conservatorio?
 Los primeros años fueron  agridulces por los constantes cambios de profesorado en mi especialidad, la asignatura de Canto. Aunque tuve una profesora que me  enseñó bastante, Encarna Aurora Serna. Solo me dio un año, pero tomé apuntes de lo que explicaba sobre técnicas; apuntes muy valiosos que todavía hoy repaso. Años más tarde accedí al Conservatorio Superior de Música de Murcia para realizar la especialidad de Pedagogía del Lenguaje y de la Educación Musical, o lo que antiguamente llamábamos la carrera de  Solfeo. Decidí cambiar a esta especialidad  y dejar el Canto sólo para mis ratos libres y por  puro placer. Tuve en cuenta el consejo de mi padre:  “que sea algo que te dé de comer”.  Además, lo que realmente me apasiona es la enseñanza del lenguaje musical y esta especialidad me reportaba lo que pretendía en aquel momento. Dedicarte al mundo del canto en plena crisis era algo impensable. Por desgracia no se valora el trabajo del músico.

     Es Profesora de secundaria en el Centro `El Ope´, de Archena. Ha trabajado durante cinco años como profesora de Lenguaje musical y coro en la Escuela Municipal de Música de Abarán, y además, actualmente, trabaja  en un colegio de Murcia especializado en autismo, y afirma que esto le gusta más que subir a un escenario:
  Escuchar a estos alumnos especiales cantar, hacer ritmos o bailar es una sensación maravillosa  que no cambio por nada.

  

 Y directora de la compañía Lírica  `Amigos de la Zarzuela´, de Abarán, donde lleva tres años dirigiendo el coro de la misma e  impartiendo talleres de Canto y Ópera.
  Con ellos he realizado una adaptación teatral de Las Bodas de Fígaro, de Mozart, una experiencia muy gratificante.  Me gusta porque me permite mantenerme en contacto con la música, académicamente hablando, implicarme más directamente.  Ahora vamos a preparar dos zarzuelas. Me gusta más verlos a ellos como trabajan y evolucionan, que hacer yo un concierto de cine. Son unos artistas, tienen más tablas que algunos músicos de conservatorio. Ellos cantan de oído y apenas saben lo que leen en la partitura pero  viven y sienten  la música como pocos.

  Decíamos al principio que es frágil en apariencia, queda explícito que es sólo en apariencia, porque si miramos su quehacer vemos que posee una energía arrolladora que puede con mucho de lo que le echen en música, aunque con todo no sería humanamente posible:
  Me llaman para muchas cosas, a las que tengo que decir que no porque me faltan manos, voz y tiempo.

  Quiere acercar todo lo que envuelve a los creadores clásicos  a los alumnos,  motivarlos desde todos los ángulos que le sea posible, el traducir las letras de las obras  de los autores clásicos es uno de los que considera más importantes.
  En la enseñanza me gustaría mejorar algunos aspectos de lo que a mí me han enseñado, por eso estoy trabajando en unos cuadernillos que centren a los alumnos en lo que están aprendiendo, que sepan ubicar a los autores clásicos con su música y el contexto en el que vivieron, que tengan las letras de sus canciones traducidas para que sepan de entrada de lo que va el tema.  Mi vida laboral me lleva por esos derroteros.

    Hablar con Patricia Dato un mínimo de tiempo  lleva  implícita una clase de música gratis,  así lo siento cuando responde a mis preguntas sobre su tesitura de voz y sus preferencias.
   Tengo facilidad para hacer los pianos, y en especial me gusta el lied, que es una canción lírica que se cantaba en Alemania y también en Francia durante el Clasicismo y sobretodo en el Romanticismo, la letra es un poema cantado por una voz solista, acompañada casi siempre   de piano. En España tenemos su equivalente en obras de Falla, Turina y Granados. La letra de los lieder son poemas de grandes escritores como Goethe o Víctor Hugo. Me gusta mucho cantar poesía, recuerdo como nos recitaba poesía en el instituto el profesor José Carrasco, recuerdo  la musicalidad de su voz quebrada.   Con la poesía me emociono mucho, puedo llegar a llorar cuando la leo, (no podía leer la de mi padre cuando él vivía, imagínate ahora). Pienso que se debe de haber sufrido mucho cuando se escribe algo tan sentido y eso me conmueve –en este momento se trasluce la emoción en su voz, hace una pausa y continúa .También he cantado ópera. Mi registro es de soprano lírico ligera, se adapta a  las obras que requieren una voz ligera y clara.


  Una actividad para la que siempre saca tiempo.
  Hay algo que continúo haciendo desde hace unos 15 años y que no lo dejaría por nada: formo parte del coro `Xolo  de Voces Blancas´ de Molina de Segura. “Xolo” es el nombre que tienen las canciones que cantaban en América los esclavos  en los días de fiesta, para agradecer la vida y la libertad.  Y es de voces blancas porque está compuesto solo por mujeres. Se llaman así a los coros compuestos por niños o por mujeres. Con estas características hay solo dos coros en España. Lo dirige Bernadet Kühne,  una directora excepcional, de la que he aprendido mucho. Hemos actuado en diferentes provincias  de España y de Italia y hemos  ganado varios concursos nacionales e internacionales, como el 1º Premio en el XLI Certamen de Ejea de los Caballeros (Zaragoza) y Cantonigros (Barcelona).

  Un proyecto en marcha junto al pianista Pablo Martínez Pino.
  Estamos preparando un ciclo de lieder basado en el romanticismo alemán, obras de R. Strauss, Schubert y Schumann. Pablo es un compañero  con el que me gusta trabajar, ahondamos en los matices, en la esencia de esta música, y disfrutamos mucho en los ensayos.

  Independientemente del género que sea, sobre escuchar música dice:
  María Callas es la cantante a quien más admiro, incluso en las grabaciones que tiene con defectos considero que es la mejor por la pasión que pone, por cómo interpreta… ¡si murió de amor!, eso lo dice todo. También a Teresa Berganza, Victoria de Los Ángeles,  pero la Callas es única. En voces masculinas disfruto y estudio la técnica de don  Alfredo Kraus.
  Me gusta el jazz (especialmente las voces de Billie Holiday, Sarah Vaughan, Diana Krall, Ella Fitzgerald). Y Eric Clapton, Los Beatles... Alguna vez he interpretado algunas de sus canciones, y lo hago con agrado  aunque  sufro un poco porque con este tipo de música se utiliza el micrófono y no sé con precisión cuanto tengo que contener la voz.
    Si la música es buena me gusta, lo que echo de menos es tener más tiempo para escucharla.

    Y en literatura:
  Suelo leer  a Mario Benedetti, Ángel González, Luis Cernuda, Luis García Montero…

 

   Había varios sitios para el encuentro, entre ellos el despacho de su padre, opté sin dudarlo por ese lugar, donde nos reunimos una tarde cobijadas entre sus libros y su música, sorprendiéndome de los numerosos discos impecablemente ordenados y anotados por el hombre cercano y apasionado con el que compartíamos todos los sierperos grandes horas de Sierpe y de Laúd, colectivo con el que también ella ha colaborado siempre que se le ha pedido.

Patricia  Dato es amable, cercana, ama lo que hace y lo lleva a cabo de excelente manera, quienes hemos tenido la suerte de escucharla lo sabemos.  Recuerda que su padre le decía: “Un músico tiene que sentir la música y si no es mejor que no se suba a un escenario”. Y ella la siente y lo transmite, para gozo de los que vivimos en  lugares más alejados de los centros capitalinos donde más frecuentemente se programa la música clásica, y es que a menudo la vida, si sabemos leerla, es muy generosa. 
                            
                                                                               Rosa Campos Gómez

                                                                                                     

© Rosa Campos Gómez

martes, 23 de septiembre de 2014

DE CINE

Jesús A. Salmerón Giménez


       El cine  es un microcosmos de todas las artes. (…) incorpora la puesta en escena teatral (…) De la pintura recoge el plano fijo (…) De la novela integra el argumento que puede leerse en forma de guión (…) La banda sonora puede llegar a ser tan importante como la
imagen en movimiento (…)  asume, en fin, el armazón que en la arquitectura confiere soporte y sustancia al andamiaje escénico (…)

Eugenio Trías (1942-2013)

    Descubrí el cine en los albores de mi infancia, en la remota Cieza de los sesenta. Mientras avanzaba en los primeros estudios, asistía cada domingo al Teatro Capitol, un espléndido cine ubicado en el centro del pueblo, a dos manzanas de mi casa. El paraíso a la vuelta de la esquina. El aserto de Chesterton, ya citado aquí, “Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.", se cumplía todas las semanas.

   El Cine Capitol era un edificio de estilo “racionalista” que los hermanos Martínez (o “Martinejos”, como se les conocía popularmente) -más que de Cieza parecían de Bilbao-, se habían empeñado en construir (“una suntuosa sala de espectáculos, un teatro que sea de lo más amplio, bello y mejor acondicionado de España”), deslumbrados como habían quedado por el famoso teatro Capitol de Madrid, en sus frecuentes vistas -no se sabe si a negocios o se marchaban al buen tuntún…- a la capital. Y se plantearon realizar en su pueblo un coliseo “que no tuviera nada que envidiar a su homónimo capitalino” (el teatro se convirtió en uno de los más grandes de España con más de 1.300 butacas). Dinero había (eran los años del boom del esparto que, propiciado por  la autarquía, se había convertido en el material con el que se fabricaban –y ahorcaban- los sueños en Cieza).



    En 1955 -unos cuantos años antes de que yo viniera al mundo-, se hizo realidad su quimera: El 15 de octubre de 1955, con la representación de la opereta “La viuda alegre”, con Aurora Bautista-la primera película proyectada fue “Obsesión”, del gran Douglas Sirk- se inauguró aquella espectacular sala de cine que iluminó los largos domingos grises de mi infancia y primera juventud.

   Todavía hoy, al cabo de tantos años, sueño con aquellos instantes mágicos que precedían al inicio: Las luces se apagan. Unas toses rompen el silencio de un teatro lleno hasta la bandera. La pesada cortina de terciopelo rojo del teatro Capitol se abre lentamente. La luz del proyector inunda la pantalla

Se me pone la carne de gallina al evocarlo.

    En 1969, el cine Capitol pasa a propiedad de otro empresa, y el destino quiere que sea una persona con la que luego compartiría algunos momentos inolvidables en esa gran empresa de amistad y letras que es La Sierpe y el Laúd, el escritor Aurelio Guirao, quien se hiciera cargo de la programación cinematográfica. En los miércoles selectos, se programaron  las mejores películas de aquellos tiempos, (siempre que fuesen aptas para todos los públicos, o estuviesen convenientemente recortadas). Vi allí multitud de westerns, películas de cine negro, bélicas, policíacas, de suspense, melodramas, comedias, musicales.


    Así, desde muy temprano, y utilizando cualquier treta para colarme, me aficioné al cine y fui ampliando los días y las horas de visionado hipnótico de películas. Acudía casi todos días de semana, a los estrenos y a los programas dobles (la sesión consistía en dos películas, con un descanso y el tráiler en medio): Al cine Capitol y al Teatro Galindo; y no me saltaba ni una película de excelente programación de cine clásico que emitía televisión española, presentadas por el entrañable crítico de cine, Alfonso Sánchez), pero todo esto es otra historia…


   Para mí, el descubrimiento del cine y su experimentación inicial como gran forma artística (“Los escritores siempre tuvieron la ambición de hacer cine sobre la página en blanco: de disponer todos los elementos, y dejar que el pensamiento circule del uno al otro”. Jan-LucGodard), se produjeron en el cine Capitol y fue un flechazo que ha perdurado a lo largo de toda mi vida: creo conocer con pasión el cine y la historia del cine, he visionado y "revisionado" las grandes películas que se han hecho y sigo viendo y buscando las mejores que se hacen, hoy en día. El cine, para mí, no está ligado a la nostalgia. Es parte de mi presente. 



 © Jesús A. Salmerón Giménez

domingo, 21 de septiembre de 2014

MÚSICOS SOLIDARIOS Y COMPROMETIDOS

    
Sara Alarcón

        La música solidaria tiene un recorrido importante que viene de lejos,  del que podemos destacar numerosos ejemplos, el caso más reciente es el que ha unido a la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia y el grupo  madrileño Vetusta Morla, que a raíz del terremoto que sufrió Lorca (Murcia) en 2011, empezaron a colaborar con la intención de recaudar fondos para la reconstrucción del Conservatorio `Narciso Yepes´, ubicado en un edificio del siglo XVIII, que resultó seriamente dañado. También para este fin sacaron  un CD-libro con las 15 canciones que interpretó el grupo con la OSRM en dos conciertos celebrados en el Auditorio `Víctor Villegas´ y que supuso un auténtico éxito de público. La recaudación de los conciertos y de la venta digital ha aportado la cantidad de unos 40.000 euros, que fueron entregados  y sumados a las ayuda pública destinada al arreglo y compra de material de enseñanza del conservatorio lorquino, que  el pasado día 10/09/14 se volvió a abrir de nuevo, contando con la actuación del grupo, que continuará colaborando.  


Músicos, P. Uhart

  El desastre de Lorca fue causado por la naturaleza, pero hay otras necesidades que tienen otras  causas, como la injusticia social, y aunque esta debería de arreglarse por medios políticos, mientras que ese arreglo no llega, es importante la colaboración,  aportando  según nuestro nivel adquisitivo, que en los jóvenes es demasiado escaso, pero aun así ahí estamos.

  

 Charles Chaplin, Charlot

      Son muchos los músicos que se están involucrando, que se comprometen sinceramente con causas diversas (hambre, enfermedades, escolaridad, ecología, igualdad, investigación, cultura) que ponen en marcha ONG y que necesitan apoyo, sobre todo un refuerzo económico porque sin este tipo de aportaciones no se puede avanzar.
      Lo hacen con conciertos, CD, fundaciones,… Entre ellos Malú, Luz Casal, Alejandro Sanz, J. M. Serrat, Joaquín Sabina, Rosana, Rosario Flores, Estopa, Miguel Bosé, Antonio Orozco, Rosendo, Miguel Ríos, Maná, Juanes, Bebe, Álex Ubago,  La Oreja de Van Gogh, Shakira, Los Inhumanos, Pignoise, Andy y Lucas, Chenoa, Edurne... 
  Los conciertos y recitales de flamenco en favor de los más necesitados tienen mucha repercusión.
  Y en las  listas de la prensa   extranjera sobre artistas solidarios, están Taylor Swift, Beyoncé, Billie Joe Armstrong, el vocalista de Green Day, la banda  Cold Play , Jennifer López, Bono, Elton John
  
 Junto a todos los nombres reconocidos,  es necesario citar la importancia de los grupos musicales que  no aparecen en la prensa, pero que actúan en las fiestas locales ofreciendo conciertos para colaborar desinteresadamente con organizaciones que necesitan ayuda para poder seguir funcionando.

      En la música clásica también encontramos importantes activictas, como  `Voces para la Paz´, una organización de músicos solidarios  fundada en 1998 por Juan Carlos Arnanz,  que está compuesta principalmente por músicos de las agrupaciones musicales más importantes de España, que desde sus inicios  llevan bastantes proyectos realizados, por ejemplo:  UGANDA, construcción de una escuela. NÍGER, construcción de pozos de agua en 8 aldeas.  ECUADOR, construcción de un puente sobre el río Apaquí.  MALAWI, construcción de casas para maestras. PERÚ, unidad móvil de salud que recorre poblaciones de alto nivel de pobreza. INDIA, construcción de 4 escuelas. CENTROAMÉRICA, ayuda a los damnificados del huracán Mitch.

La Musique, Matisse (1910)

    La música es arte y si no hay alguien que la escuche no  tiene razón de ser; en este caso podríamos decir que tiene dos razones fundamentales: la primera es que suena para que la disfrutemos y la segunda es que al contribuir con una parte de  nuestro dinero nos hace partícipes de esa solidaridad, así, tanto los creadores como los oyentes nos convertimos en altruistas, algo que nos hace sentir bien y que puede hacer sentir mucho mejor a otros. 
   Bien por los músicos comprometidos.


 © Sara Alarcón


martes, 16 de septiembre de 2014

EMILIA PARDO BAZÁN


Rosa Campos

    Un día como hoy, hace 163 años, nació Emilia Pardo Bazán, y aunque lo que aquí importa es hablar de ella, comentaré  antes algo que  por asociación de ideas me ha venido a la memoria, relacionado con  un viaje a Galicia y con la película Pretty woman.

   Era un día de otoño de 1990 y nos dirigíamos, en autobús, hacia tierras gallegas. Cuando  se fue apagando la luz de la tarde y el paisaje a través de las ventanillas ya no era visible, el conductor tuvo el buen detalle de poner una película divertida, agradable, estrenada en la primavera de ese año,  llenando todos los cines en los que se presentaba. Aunque me gustó en general, había algo que me hizo sentir incómoda: el rico ejecutivo (Richard Gere) le decía a la mujer bonita (Julia Roberts) que se estuviera “calladita” en la cena de negocios, orden que le volvería a repetir en otra ocasión. Al final, y aun quedándose juntos, no fue capaz de pedirle perdón, ni ella de pedirle que rectificara.  Sí, claro que es un cuento, pero ese “calladita” refleja una mala costumbre, y hasta en un cuento que termina bien chirría.
  Galicia –que me dejó fascinada– es tierra  donde han nacido grandes escritoras que rompieron con lo de estar calladas a la  realidad de su tiempo. 



    
     Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851 - Madrid, 1921) fue una trabajadora infatigable. Nos dejó más de treinta novelas, numerosos cuentos y relatos,  una quincena de textos de ensayo y crítica, siete obras de teatro, un libro de poesía,  libros de viaje, biografías, más de 1.500 artículos en prensa nacional e internacional, conferencias y traducciones. Su última publicación fue en ABC, a ocho pocos días de su muerte, con un artículo dedicado a la obra de Tagore, siendo la primera en hablar de este autor que aún no había sido traducido al castellano.

    Dirigió varias revistas, una de ellas, Nuevo Teatro Crítico, escrita completamente por ella, con una miscelánea de temas, pudo costearla gracias a la herencia paterna recibida. Fundó y comenzó a dirigir la Biblioteca de la Mujer en 1892. 

    Fue la primera mujer socia del Ateneo de Madrid, con el número 7. 925, y al año siguiente, en 1906, sería la primera en presidir  la Sección de Literatura. También sería la primera en ocupar  una cátedra de literaturas neolatinas en la Universidad Central de Madrid, a cuya clase se dice que solo acudió un estudiante, al que me hubiese gustado conocer, porque estar donde están las mujeres, y saberlas profesoras con las que  van a aprender, era, para desgracia de quienes se lo perdían,  demasiado infrecuente entonces.

    Abierta a las nuevas corrientes literarias, impulsó el Naturalismo  en España –bebido de la literatura francesa, especialmente de Zola–, escribiendo   artículos publicados entre 1882-83, que reunió en el libro  La cuestión Palpitante, produciendo una reacción social que provoca que su marido le pida que cese sus escritos, cosa que no admite, cesando el matrimonio poco después.




    Quiso  documentarse para escribir La Tribuna –novela en la que por primera vez la protagonista es una mujer de clase obrera y maltratada–, yéndose a una fábrica de tabacos durante una temporada.
Propuso a Concepción Arenal para la Real Academia Española de la Lengua y fue rechazada. La propia escritora también fue rechazada en tres ocasiones a pesar de su alta productividad.

    Dijo hace muchos años: “Para el español todo puede y debe transformase, solo la mujer debe mantenerse inmutable” y "Si en mi tarjeta pusiera Emilio, en lugar de Emilia, qué distinta habría sido mi vida...".  Acaso estas expresiones se vean como caducas, pero denuncian una fuerza nociva que no se ha extinguido todavía.

    E. Pardo Bazán, tuvo como aliados fuertes a su posición social y a sus padres que le dieron alas, también importantes apoyos como el de  Francisco Giner de los Ríos, aun así las cosas no le fueron nada fácil. Fue duramente criticada  por compañeros escritores por introducirse en el mundo  de las letras y por querer, siendo mujer,  que se reconociera su trabajo como se hacía con el de los hombres de su época. No obstante , y a pesar de todos los contras con los que fue tropezando, su labor fue valorada. Aunque tan grande como otros coetáneos, su difusión no nos la ofrecieron con la misma magnitud. Ahora se procura una divulgación mayor, hablando cada vez más de su obra y de su defensa por la libertad de la mujer. Es un reconocimiento muy necesario además de  merecido.
    Ella, como nadie, no nació para estar callada. Hay que leerla.



© Rosa Campos

sábado, 13 de septiembre de 2014

`LA URRACA´, CUENTO RUSO

La urraca 
de  Alexeí N. Tolstoi (1983-1945)
de la edición `Literatura infantil´.  Moscú, 1991. 




Alexeí Nikolaievich Tolstoi, el "otro Tolstoi", como cabría llamarle pensando en su homónimo, el coloso de Guerra y paz, Lev Tolstoi, nació en 1883 en la región de Sarátov, su madre, sobrina-nieta de otro gran escritor ruso, Turguéniev, abandonó a su  marido y a otros hijos, para alejarse de la espesa sociedad provinciana y para unirse a otro hombre de quien esperaba un hijo, a nuestro autor.
A.N. Tolstoi empezó a publicar versos hacía 1905. Escribió muchas y buenas novelas, tuvo muy buena crítica, sobre todo de las novelas Pedro I  (zar ruso) y  La infancia de Nikita  (1921), parcialmente autobiográfica. En 1921, se trasladó  de París a Berlín, participando en un grupo de intelectuales emigrantes que toman el nombre de "Cambio de hito", que tienden a reconciliarse con el nuevo poder soviético. En 1923, regresó a Moscú donde se entrega a una intensa producción literaria, a veces de signo marcadamente político.
 También dedicó tiempo a la literatura infantil, dejando un buen número de cuentos que son muy populares, entre los que se encuentra La urraca, que  un día traduje.
                                                                                                                           Katya Abad






                 LA URRACA

   Detrás del puente del pueblo, donde estaban las matas de frambuesas y arbustos llenos de "melindres” rellenos con miel, se podía ver todas las mañanas a una urraca de plumas blancas en los costados. La urraca todos los días se comía las frambuesas y los "melindres". Cuando se sentía llena se limpiaba el piquito y la naricita y volvía a su casita para dar de comer a sus hijitos. Un día un pajarito azul, que era vecino de la urraca le preguntó:
   -¿De dónde traes todos los días esas frambuesas y melindres? A mis hijos también les gustaría comerlos, ¿me puedes enseñar el sitio?
    La urraca le contestó:
   -Ese lugar está muy lejos, en los infiernos.
    Entonces el pajarito azul le dijo:
  -Me estas engañando, en el infierno solo hay piños secos y vacíos de los pinos y abetos. Dime la verdad o me obligas a espiarte.
  La urraca se asustó de que el pajarito azul descubriera el sitio y se lo contara a otros pajaritos y volvió otra vez a las matas de las frambuesas. Comió hasta sentir dolor en la barriga. Con mucha dificultad y malestar llego a su casita. Les dio de comer a sus hijitos y se acostó diciéndoles que estaba muy cansada. El pajarito azul la visitó, y al verla tan malita le preguntó:
   -¿Te duele algo?
   A lo que la urraca le contesto:
   -Esta mañana trabajé mucho y me duelen todos los huesos.
   El pajarito azul siguió preguntando:
  -¿No será que te sientes mal por otro motivo?  Yo conozco un sitio donde crece una hierba que se llama  "Sandrit" , que te puede curar.
   La urraca le pidió que le explicara dónde estaba el sitio y el pajarito azul le dijo:
   -En los infiernos.
   La urraca recordó que el pajarito había dicho que allí solo había piñas secas y vacías. 
    El pájaro azul se fue deseándole que se recuperara pronto.
   A la urraca se le cayeron las plumas  de un costado y ahora todos la llamaban la urraca-calva. La glotonería, la tacañería y la avaricia la enfermaron y se quedó sin amigos.



...

Katya Abad cursó  Periodismo  en la Universidad Lomonosov de Moscú. Durante  14 años trabajó en Radio Moscú, en las transmisiones para Latinoamérica. Fue autora, directora y locutora del programa "Catalina contesta a los amigos", que se transmitía a Cuba. Posteriormente trabajó como corresponsal en distintos países de Latinoamérica. Ha publicado un libro de Memorias.



 © Katya Abad