sábado, 28 de junio de 2014

LAS SILLAS DEL CLUB ATALAYA


Rosa Campos



    Recuerdan a unos trabajadores y a un tiempo sagrados, utilizadas allí. Sus figuras rústicas hacen que no desaparezca una época donde las manos artesanas daban cuerpo al objeto que tenía  como fin deparar descanso o tiempo de alimento o rato de tertulia o de encuentro donde asentar la vida con sustancia, ajena a las prisas. Son la sillas que acompañan los actos culturales que organiza el Club Atalaya/Ateneo de la Villa, donde se sientan gentes sencillas,  intelectuales, creadores, amantes del dar,  del compartir lo que poseen, que siempre es bueno y mucho.
   Si las miras sientes que ahí están presentes las manos expertas de un carpintero, y que las manos callosas de un espartero arrancaron el esparto para que, más tarde, las manos seguras y habilidosas de una mujer hicieran la  lía con la que las manos del tejedor de asientos las llegara a concluir, dejándolas preparadas para el uso. Todo este proceso les otorga un particular encanto.
   No son sillas de diseño elitista, ni están patentadas, ni son trono de posaderas de realeza. Son las sillas que pertenecen a la intrahistoria construida por seres humanos que han dado a la vida un justo sentido,  a pesar de que lo injusto  muchas veces les enseñó los dientes. Pertenecen al ajuar de la clase humilde y poseen en cada uno de sus barrotes y en cada una de sus cuerdas ese significado especial. El que los organizadores las utilicen para recepción de invitados en las celebraciones culturales conlleva una crecida de ese significado. Están diciendo que no ha pasado al olvido aquello que es imprescindible para saber buena parte de la vida real, donde cohabitan mujeres y hombres que traspasan las leyes clasistas sociales, que las invierten y las rompen, para volver a construirlas de nuevo mejores, si es posible.
Esas sillas dicen: están presentes nuestros hacedores y ocupantes del ayer, están vigentes, aunque la historia “oficial” haya sido selectiva, ellos están presentes, y nosotras no solo los respetamos, también los veneramos.
   Iconos de un tiempo que no se debe olvidar, fueron el pasado viernes ocupadas por personas que saben de estos valores:  Antonio Balsalobre, presidente del Club Atalaya/Ateneo de la Villa; Carmen González,  catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Murcia; José Antonio Gómez, vicerrector de Cultura y Comunicación de la Universidad de Murcia; y Conrado Navalón, profesor de Psicología de la  Universidad de Murcia. Se celebraba el III Memorial Mariano Camacho en el  que se entregaron los premios ex aequo correspondientes al III Certamen de Estudios Locales, publicados en una carpeta minuciosamente cuidada,  cuyo contenido1, ya a primera vista, se manifiesta interesante y atractivo.
   En la ceremonia de este acto, presentado por José Marín, en torno a la figura del médico y humanista que da nombre al memorial, y que tan buena siembra dejó en Cieza, y en especial en los hombres y mujeres que ponen en marcha este colectivo, con los valores culturales, de compromiso  y de libertad que lo caracterizan, también  se homenajeó a los directivos que tuvo en su primera década, clausurándose con la actuación de músicos que se sentaron en los objetos que aquí nos ocupan.

    La última noche de esta primavera, además de colaboradoras fieles, las sillas del Club Atalaya fueron, junto a los asistentes que allí nos encontramos, testigos de algo cálido, cercano e intenso.


Notas

    1. La carpeta del III Memorial Mariano Camacho está compuesta por los cuatro trabajos premiados: Topónimos de Cieza (antropología), de Ana Belén Martínez y José Martínez; Mariano Camacho Carrasco (1867-1934): una vida dedicada a la salud pública (biografía), de Manuela Caballero; Las pinturas del Paseo de Cieza (arte), de Rosa Campos; y  Çieça la desdichada. Estudio social de historia urbana del núcleo citadino de Cieza durante el Antiguo Régimen (XIII-XVIII) (historia) de Pedro José Herades. Más los cuadernos Cieza: Mi destino imposible  (poesía), versos sueltos de María Pilar López (1919-2006)  –acompañado de un hermoso y emotivo documental presentados ambos por José María Rodríguez–  y Tres cartas urgentes (narrativa) de Mariano Camacho (1926-2005).



                                                                                                                  



© Rosa Campos


lunes, 23 de junio de 2014

JOSÉ ATO

  Pintor ciezano, de cuyo último trabajo,  basado en retratos de su Terraza, mostramos tres obras que pertenecen  a la colección 

El tiempo de las flores




      Óleo sobre lienzo.  40 x 120 cm





       Óleo sobre lienzo.  40 x 120 cm





       Óleo sobre lienzo.  40 x 120 cm






 El último proyecto de José Ato consiste en crear un catálogo partiendo de las pinturas que han configurado su última exposición `Patios de Siyâsa´ (a la que pertenece la serie de imágenes anterior), presentada en el Museo de Siyâsa, para las que pide la colaboración de quienes les guste escribir, invitándolos a participar con diez o doce cuentos que las acompañen, con temas inspirados en el despoblado islámico de Medina Siyâsa, con una extensión no mayor de un folio.

...




JOSÉ ATO nace en 1959, en Cieza (Murcia), en 1970 ingresa en la Academia Municipal de Arte dirigida por el maestro D. Juan Solano,  pintor-escultor de Málaga afincado en Cieza. Allí aprende a dibujar del natural, adquiriendo una sólida formación como dibujante. Más tarde empieza a pintar al óleo, y es cuando siente su verdadera vocación de pintor. Vocación que ya no le abandonará nunca. 

1982. Expone por primera vez en Cieza, y ese mismo año expone, junto con un amigo pintor, en el Casino de Elche. En este tiempo se presenta a varios concursos de pintura, sin tener éxito, excepto en uno de Carteles de Semana Santa de Cieza, donde queda finalista y su obra se expone en la Sala Municipal de Exposiciones. 

1987- 88. Imparte clases de Fotografía en la Universidad  Popular de Cieza. 

2000. Expone de nuevo en Cieza, esta vez en la Sala de Exposiciones `Paco´. 

2004. Se presenta al I Concurso Internacional de Pintura Toledo Puche, con la obra El puente alambre, que es seleccionada y expuesta en el Museo de Siyâsa (Cieza, Murcia). 

2006. Participa en el proyecto `Qué pinta Cieza´ promovido por la Universidad de Murcia y comisariado por D. Pascual Vera Nicolás y el Museo de Siyâsa, la obra se expone en el citado Museo. 

2007. Entra a formar parte del colectivo `Hispacuarela´, y en ese mismo año participa en exposiciones en LLeida, y en  tres en  Montevideo (Uruguay).

2008. Colectiva en Puerto de Santa María (Cádiz).

2009. Expone La viña de Papel en el Museo del Vino de Bullas. Ese mismo año participa con `Hispacuarela´ en la I Bienal Internacional de `Acuarela Villa de Caudete´, en Albacete.

2009. Realiza un Curso de Historia del Arte, del Ministerio de Educación y Ciencia. 

2011. Expone Desde el sur, en el Centro Cultural Puerta de Toledo (Madrid). 
- En mayo realiza en Blanca un Curso Internacional de Pintura con Pedro Cano.  

2013. Genera un proyecto original  basado en las pinturas del Paseo Ribereño, que contó con poemas de varios miembros del Grupo Literario `La Sierpe y el Laúd´, cuya  exposición para el Recital se llevó a cabo en la Sala de Exposiciones del Aula Cultural de La Fundación Cajamurcia (Cieza); pinturas que acompañaron digitalmente a otro recital que el mismo grupo literario llevó a cabo en Villa Manrique, donde fue invitado a participar en las                            `X Jornadas Manriqueñas´.

-Expone El Valle de Ricote en el Museo de Siyâsa. En noviembre, en la Hospedería San Sebastián de Cieza, expone Doce acuarelas de Siyâsa con motivo de la presentación del calendario realizado por la Asociación cultural `Voluntarios de Siyâsa´.  

2014.  Expone en Historias de un papel, colectiva presentada en Tomelloso (Ciudad Real). 
- Cuadros Taurinos, en El Mercado del Arte, en Blanca (Murcia).
- Patios de Siyâsa, en el Museo de Siyâsa en Cieza (Murcia).
- Lotería Mexicana Reinterpretada, colectiva en Poliforum Digital `Morelia´ (México).



Su obra  en - José Ato / Pintor

Entrevista en - José Ato Saorín



© José Ato

domingo, 22 de junio de 2014

RECUPERANDO LA TRADICIÓN ORAL: `EL FRAILE MORTILÓN´

                                                                      
                                                                        Mari Carmen Cruz
             Este cuento nos lo contaba mi abuela a mis hermanos y a mí. Nos mantenía distraídos porque lo contaba con mímica y canciones. Creo que es una versión peculiar del Tragaldabas (un “comeniños"), que se contaba en toda España, pero que en cada zona tiene variantes diferentes. Ésta pertenece a la tradición oral de la Mancha, concretamente a Campo de Criptana. 
         Es uno de los recuerdos más bonitos que me quedan de mi abuela.       
                                                                                                    

                                                                                                                  

       Hace ya algunos años, en un pueblo manchego rodeado de campos y horizonte por todos sus puntos cardinales, vivía una madre, viuda, con sus tres hijas.  La casa era amplia y fresca en verano, encalada como casi todas las del pueblo.

    Comenzaba el Otoño y la mujer gustaba de sentarse en el porche aprovechando la luz de la tarde para realizar su labor de costurera, lo que junto a la crianza de los animales y la explotación de algunas tierras que le dejó su difunto marido, suponía el sustento de la familia.
    Sus tres hijas, Alodia, Rufina y Josefina se sentaban con ella, no faltando trabajo para ninguna. Alodia era la mayor, de piel blanca y trenzas rubias, dirigía sus ojos dulces, azules, hacia la tela. Guiaba sus manos con precisión, siendo tremendamente hábil con los bordados que le requerían tanto sus vecinos como los habitantes de otros pueblos próximos, donde llegaba su fama.
    Aquella tarde, siendo ya la hora de la merienda, le pidió su madre, como de costumbre:
   –Alodia, hija, ¿quieres subir a la cámara y hacer tres catas de arrope para ti y tus hermanas?
Y sin rechistar,  Alodia, que era muy obediente, se levantó de su silla abandonando su labor, disponiéndose a subir las escaleras que conducían desde el patio interior de la vivienda hasta la cámara en la planta de arriba, que hacía las veces de almacén y despensa. Alodia ascendía tranquila los escalones de madera que chirriaban ligeramente irrumpiendo en el silencio de la ancha estancia en penumbra. Según se acercaba a la puerta de la despensa creía oír una voz desconocida para ella, entonando una musiquilla.
   Ya casi al final del trayecto, cuando restaban 2 ó 3 escalones percibió claramente una canción que alguien no paraba de repetir al otro lado de la puerta diciendo así:
       “Soy un fraile mortilón sin capilla y sin cordón, y al que pase de esta raya me lo trago de un tragón”.
   – ¿Quién será el que ha entrado en la casa de mi madre y a hurtadillas se ha metido en la despensa?       Seguramente está haciendo buena cuenta de las viandas que guardamos.
Pensando así, algo agitada, abrió la puerta dispuesta a sorprender al ladrón. Pero, tras ella, lo único que pudo ver fue una oscuridad inmensa que la abordaba y engullía, quedándose paralizada y sin poder defenderse ni reaccionar. La casa toda quedó de nuevo en silencio. 


     En el porche la madre, al ver que su hija no regresaba con la ansiada merienda, decidió enviar a Rufina:
   –¡Rufina, no sé que estará haciendo tu hermana que tan entretenida la tiene allá arriba. Anda, sube tú y dile que se apresure, que la pequeña tiene hambre¡
   Y Rufina, más joven que Alodia, abandonó presurosa su labor pues agradecía tomarse un descanso. Su cabello  castaño y rizado le crecía desordenado y alegre como ella misma, y medio saltando, medio andando se encaminó hacia  el patio interior con una sonrisa en los labios. Subía rápida los escalones de madera que parecían responder con gemidos a sus pisadas, cuando repentinamente se detuvo a mitad del camino. Escuchaba una música que venía de arriba. Continuó más despacio, agudizando el oído y … ¡Sí! , confirmó, era una canción lo que escuchaba, podía entender la letra claramente:
        “Soy un fraile mortilón sin capilla y sin cordón, y al que pase de esta raya me lo trago de un tragón…”
      Letra que se repetía una vez tras otra.
“¿Quién será ese fraile?”  “¿Será un amigo que mi hermana ha invitado a merendar?” Se preguntaba. 
Y deseosa de satisfacer su curiosidad empujó la puerta que estaba entreabierta, cuando…Todo se volvió oscuro sin que pudiera ver u oír nada más, sintiéndose sin fuerzas para gritar o moverse. La sensación de impotencia era inexplicable y le impedía hasta pensar en cómo defenderse.




     El tiempo pasaba y la madre de nuevo pidió a la dulce y pequeña Josefina:
– Hija, sube tú y mira qué les pasa a tus hermanas, porque si no bajan pronto se nos va a juntar la merienda con la cena.
    Josefina entró en el patio. No le hacía gracia verse allí  sola en medio del silencio que envolvía la estancia toda en penumbra. Destacaba sobre la mesa central la blancura de una oca disecada que la miraba insolente con sus ojos de cristal. Mientras, el tigre del tapiz colgado en la pared parecía pasear indolente y fiero a la vez.
   Levantó los ojos hacia la puerta de la cámara y se dirigió a ella lentamente pisando con cuidado  los escalones.
    Y así empezó a escuchar la misma canción que sus hermanas escucharon, sintiendo la tentación de volver atrás para decírselo a su madre: “Madre he oído una voz extraña que sale de la cámara … “ Pero siguió adelante, empujó la puerta y… el silencio, la oscuridad y la nada se apoderaron de ella.

    

    “Ya ha pasado demasiado tiempo para que estas niñas sigan con sus juegos allá arriba”,  se dijo la madre, y decidió subir a buscarlas mientras guardaba unas tijeras en el costurero. Subía una escalera y otra y otra, apoyada su mano en la barandilla de hierro. Se detuvo a escuchar el sonido que localizó en la parte de arriba. Parecía la canción del fraile Mortilón. Reconoció la melodía cuando de inmediato se agitó su respiración, dándole un vuelco el corazón, y sintió que se le subía a la garganta. Sin pensar en lo que hacía subió aprisa y ya iba a abrir la puerta cuando un rayo de sensatez le hizo recapacitar: “ ¿Cómo ayudaré a mis hijas si el fraile me devora?”  Y volviendo sobre sus pasos salió de la casa, quedándose apoyada en quicio de la recia puerta que daba a la calle. Allí comenzó a llorar repentinamente tapando con ambas manos su cara mientras pensaba: “¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Cómo he podido olvidarme de prevenir a mis hijas?”
Sí, eran tan felices y su vida transcurría con tal sosiego que había olvidado advertir a sus hijas sobre la existencia del fraile Mortilón, sobre cómo se presentaba de repente y cómo había que evitarlo. Era suficiente ignorarle y no acercarse a él durante un día para no ser engullido y que se marchara para siempre. Pero una vez que capturaba a su presa era muy, muy difícil que la dejara escapar.




     Y así la pobre mujer lloraba y lloraba sin cesar con el corazón destrozado y los ojos doloridos. El sol caía sobre la fachada de enfrente devolviéndole una blancura que la cegaba. Tapó su cara con sus manos, intentando calmar el dolor. Acertó a pasar por allí el barrendero del pueblo quien sorprendido se le acercó sin tardar.
   –Buena mujer, ¿qué le pasa a usted?
   –¡ Ay, que hay un fraile mortilón en mi cámara y se ha comido a mis tres hijas…! Contestó sin contener las lágrimas.
   –¡ No se preocupe usted más! Yo voy a entrar,  y con mi escoba le daré de escobazos hasta que reviente y suelte a las niñas. Ya lo verá.
   El barrendero subió las escaleras mientras se escuchaba una canción:
   “Soy un fraile mortilón, sin capilla y sin cordón, y al que pase de esta raya me lo trago de un tragón…”
Abrió la puerta y ¡AAAUUUU!, fue atrapado y devorado.

  

     El tiempo pasaba. La mujer imaginó que el barrendero no había podido cumplir su objetivo y de nuevo se hundió en el llanto, cuando volvió la esquina el cacharrero, que viéndola en tan triste estado le preguntó:
   –Buena mujer ¿qué le pasa a usted?
   –¡Ay!, que hay un fraile mortilón en mi casa, y se ha comido a mis tres hijas y al barrendero...
 –¡Pues no se preocupe más, que ahora mismo voy a subir haciendo tal ruido con mis  cacharros y cacerolas que el bicho no podrá resistirlo y no tendrá más remedio que devolverle a sus hijas y al barrendero si quiere descansar.
    Y ni corto ni perezoso subió el cacharrero las escaleras  mientras escuchaba:
 “¡ Soy un fraile mortilón, sin capilla y sin cordón y al que pase de esta raya me lo trago de un tragón …!”
      Siendo seguidamente, nuestro amigo el cacharrero, devorado.
     En ese momento, a los ojos de cualquiera ajeno a tan dramáticos acontecimientos, el cielo resplandecía de un azul alegre , brillante y unas pocas nubes blancas y algodonosas se paseaban, como reinas, bajo su luz, Pero la madre no las veía ya que sus manos tapaban sus ojos intentado ahogar el llanto. 


   Los suspiros y sollozos fueron oídos por el habitante más fuerte, más vigoroso de aquellas tierras: el toro. Irrumpió en la ancha calle el animal, inmenso. El resonar de sus pasos semejaba al trueno y su piel negra y brillante dejaba intuir unos músculos fuertes, invencibles. Todo cuanto en él se veía era cierto y todo cuanto inspiraba, era auténtico. Nadie podía estar tan capacitado como el toro para una lucha cuerpo a cuerpo.
Ágil y rápido se puso frente a la madre y le habló así:
   –Mujer he oído que tienes problemas.
   –Sí, –contestó llorando– hay un fraile mortilón en mi casa, se ha comido a mis tres hijas, a un barrendero y a un cacharrero …
   –Pues no llores más, buena mujer, porque te voy a ayudar.
     La mujer le miraba con un atisbo de esperanza y se apartó de la puerta para que pudiera entrar.
   El toro cruzó el patio y subió las escaleras con decisión, hasta llegar ante la puerta tras la que se encontraba el monstruo, mientras escuchaba su canción sin intimidarse.
   “¡Soy un fraile mortilón sin capilla y sin cordón, y al que pase de esta raya me lo trago de un tragón…!”
    Sin pensarlo más, abrió la puerta y… desapareció en la oscuridad y el silencio que habitaban tras ella.


    Así transcurría la tarde y la gente enterada de lo que allí ocurría comenzó a llegar de todo el pueblo, unos para intentar ayudar a la madre y otros para curiosear. Cada uno daba su opinión del asunto, sin aportar solución alguna. Entre ellos avanzaba una hormiga quien preguntó a la mujer, viéndola tan angustiada.
   –Buena mujer, ¿qué le pasa a usted?
–¡Ay!, que hay un fraile  mortilón en mi casa y se ha comido a mis tres hijas, al barrendero, a un cacharrero y hasta a un toro.
   –Buena mujer yo voy a ayudarte. Permíteme entrar y yo te libraré de ese monstruo,
–¿ Tú? Te agradezco tu intención de corazón, pero ¿cómo alguien tan pequeño podría con él? Él es fuerte y no muestra piedad. Si te permitiera entrar, sería tu fin también.
  Pero tanto insistió la hormiga y tan segura estaba de conseguir su objetivo que la madre en su desesperación cedió y le permitió la entrada.
   Silenciosa, lenta a los ojos de todos, subió la escalera, deshaciéndose su  imagen poco a poco mientras se alejaba hasta que penetró por uno de los entresijos entre la puerta y el suelo.
    El monstruo no se percató de su llegada, mientras ella subía por una de sus piernas hasta llegar al lugar que deseaba, donde la piel era más fina y sensible. Una vez allí mordió con todas sus fuerzas. El fraile empezó a moverse agitándose de un lado a otro con el rostro desencajado. Confundido como estaba quería defenderse, sin saber de qué ni cómo.
    La hormiga mordía y mordía sin parar, hasta que por la enorme boca de su víctima salieron las tres niñas, el barrendero, el cacharrero y el toro, que corrieron hasta la calle con los demás vecinos.
    La madre y sus hijas se abrazaron, y los vecinos se abrazaron unos a otros llenos de agradecimiento hacia los que se arriesgaron a enfrentarse a aquella bestia.
    Después, cuando pasó el alboroto, la mujer tomó a la hormiga en su mano y le habló:
 –Hormiga, ¿cómo voy yo a agradecerte lo que has hecho? Te debo la vida de mis hijas y la de mis amigos, ¿quieres una fanega de trigo?
   A lo que la hormiga contestó cantando:
   –¡Mi molinillo no muele tanto, en mi costalillo no cabe tanto!
   –¿Quieres una arroba de trigo?
    –¡Mi molinillo no muele tanto, en mi costalillo no cabe tanto!
   La madre comprendió entonces a la hormiga y  acercándola frente a sus ojos le dijo suavemente con una sonrisa:
   –¿Quieres un grano de trigo?
   –¡Mi molinillo si muele tanto, en mi costalillo si cabe tanto!
   Por fin la amiga hormiga aceptó su recompensa. El sol empezó a ponerse, y sus rayos que envolvían la tarde, se dejaban sentir cálidos y suaves. Como el abrazo de una madre.

    Y en cuanto al fraile Mortilón, nadie sabe por donde huyó. Lo que sí sabemos es que desde este acontecimiento ninguna persona de la zona ha tenido que volver a vérselas con él.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.


Campo de Criptana

v   

     Mari Carmen Cruz nació en Campo de Criptana  (Ciudad Real). Estudió Magisterio en la Facultad de Educación de Toledo de la Universidad de Castilla La Mancha. Reside en Cieza (Murcia), donde trabaja como funcionaria en la Administración Pública. Le gusta recuperar cuentos e historias de la tradición oral escuchados en su niñez.



       © Mari Carmen Cruz                                                                                 Tradición oral. Cuento.

miércoles, 18 de junio de 2014

ABEL MOLINA



Sara Alarcón


Entrevista                                                              
Abel Molina, estudiante de Filología Inglesa en la Universidad de Murcia, es un joven ciezano que ha iniciado sus recorrido dentro de ese mundo al que le está poniendo pasión y ganas: la literatura. Su primer libro de poemas lleva por título El amor es el principio de todas las revoluciones.

   Abel, eres estudiante de Filología ¿Qué te llama más la atención de tu carrera?
La literatura. Cuando escribes en tu idioma tienes la certeza de que te van a entender. Al   menos gramaticalmente. Sin embargo, cuando comencé a estudiar las asignaturas dedicadas al análisis de textos y poesías, me di cuenta de que no estaba completamente seguro de si era capaz de transmitir en otro idioma lo que expreso en mis textos. La capacidad de llevar esto a cabo se convirtió en un propósito personal.
    ¿Crees que algunas asignaturas  te incentivan a escribir?
Quizá no tantas como me gustaría. Cuando cursaba Filología Hispánica tenías más asignaturas que me impulsaban a hacerlo. Esto, en gran parte, es debido a que la literatura abarca un porcentaje mucho mayor en hispánicas que en estudios ingleses. Aunque las asignaturas que curso me han llevado a conocer a autores que escriben o escribieron fuera de nuestras fronteras.
Eres un autor joven que presentarás  pronto un libro de poemas. Háblanos de él.
El libro es un regalo. Un regalo a todas las personas que me han ido forjando durante estos últimos años. Y por supuesto, también un regalo para mí mismo. Desde que comenzó a apasionarme la poesía, siempre soñé con que uno de mis libros ocupase un pequeño espacio en las estanterías de la gente. Que al igual que yo me empapaba con los versos de otros, alguien pudiese beberse los míos. Pero sobre todo, quería que quienes leyesen mi libro se sintieran identificados con algunos poemas. Todos somos personas y todos nos enamoramos. Y eso es lo que quiero transmitir. Que el amor existe y que solo nos damos cuenta cuando se nos escurre entre los dedos y lo dejamos ir. “El amor es el principio de todas las revoluciones” o al menos eso fue lo que hizo conmigo. Revolucionarlo todo para darme ganas de respirar.           
Has sido el ganador de este año del  Certamen de microrrelatos `Mujer y sociedad´. Hay estadísticas que indican  que hay un aumento de conceptos machistas entre los jóvenes,  con actitudes que tienen a las mujeres como víctimas; en tu relato  la denuncia de este tema es clara. ¿Qué te motivó a escribirlo? ¿Qué crees que sería necesario para qué todo esto cambie?
Escogí el tema de la violencia de género porque pienso que es uno de los problemas más graves e inhumanos en la sociedad actual. Lo que me “inspiró”, por así decirlo, fue la impotencia de ver en los telediarios como montones de mujeres eran maltratadas o incluso asesinadas por sus parejas. Pero sobre todo, fue la admiración por la fuerza que tienen muchas mujeres que sufren en silencio tales maltratos, tan solo por no hacer daño a sus hijos al separarlos de su padre o por no poder brindarles las mismas oportunidades que podrían tener en una familia. En mi opinión, uno de los pasos para acabar con esta situación debe ser la concienciación a las propias mujeres de que esto es inadmisible y un mayor seguimiento a las personas denunciadas por malos tratos. Si estos dos factores se ven mejorados, poco a poco podremos hablar de una sociedad un poco más sana.
¿De dónde viene tu vocación y desde cuándo?
Siempre he tenido curiosidad por la poesía porque al principio no la entendía. Y era ese “¿que querrán decir?” lo que me impulsó a leer más y más.
Todo empezó cuando me regalaron el “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” . A partir de ese momento, escribía queriendo escribir poesía.
¿Qué autor o persona  ha influido más  en ti para hacer lo que te gusta y poder mostrarlo al mundo?
Han sido muchos los culpables de que me diera por escribir. Grupos de música, escritores, amigos que tienen la misma manía que tengo yo de escribir para escapar un poco, ese profesor que me presentó a Ángel González…
Pero sobre todo, los que me han marcado el camino y un poco mi estilo son: Escandar Algeet, Luis García Montero, Carlos Salem, Mario Benedetti y Pablo Neruda.
¿Hay suficientes apoyos institucionales para los jóvenes creadores?
Existen varias plataformas para dar a conocer a los nuevos autores, pero no creo que haya demasiadas instituciones destinadas al apoyo de jóvenes creadores. Muy pocas editoriales se dignan si quiera a leer los manuscritos de autores que merecen más una publicación que la gran mayoría de libros basura que puedes encontrar en una librería. Y eso es un problema, porque así no se fomenta la buena lectura. Si no que, por ejemplo, se promociona la compra de libros dedicados a personas que se han hecho famosos en programas de telebasura.
¿Has utilizado o utilizas Internet  para dar a conocer tus trabajos?
Tengo un blog llamado “Eso que llaman escribir” (esoquellaman.blogspot.com.es) en el que escribo con frecuencia y publico extractos de mis poesías en twitter. Y con anterioridad publicaba en el foro de extremoduro, fuente de talento en silencio en mi opinión.                                                                                       
¿Tienes algún poemario más terminado?
No tengo poemarios propios centrados en un tema. Yo escribo conforme van pasando los días. Puede ser que un tema abarque cierto número de poesías consecutivas, pero soy muy aleatorio a la hora de ponerme con el bolígrafo. Incluso mi propio libro abarca distintos estados y etapas, por lo que aparte de utilizar el amor como tema principal, utilizó otros temas secundarios.
¿A qué libros de poetas acudes con más ganas? Di algún verso de esos que se te pegan a la memoria y  no quiere irse.
Desde el primer momento sentí mucha admiración por Pablo Neruda. Pero por Escandar Algeet sentí tanta identificación que se ha convertido en el autor que más se pasa por mis momentos de lectura.
Son tantos los que me han marcado que me resulta difícil elegir uno, pero voy a elegir un extracto de un poema del propio Escandar:
Si veis al amor por ahí, solo decidle que lo siento.
Que el frío se ha hecho ciudad
y yo, solo he aprendido a quemarme.
Que la poesía pague los destrozos
y su recuerdo sea mi única migaja de calor.
Esta es la historia de un derrumbamiento.
El infierno hecho paisaje.
Mi baile nupcial sobre el lodo.
Un invierno sin sol.
¿ Te ves como escritor a tiempo completo en un futuro?
Sería un sueño hecho realidad. Aunque este es un mundo difícil. No por ello tengo menos ilusión, pero  siempre camino con los pies en el suelo. De momento, quiero centrarme en terminar mi carrera y escribir tal y como he venido haciendo. Viviendo y madurando. Después, si la vida me lo permite, me trasladaré a Madrid a aprender de sus calles. Pero sí, sería muy bonito vivir de algo tan grande como es la poesía.
Los dos agradecemos esta conversación. Y para terminar nada mejor que estos versos del propio Abel Molina:
La tierra en la que vivimos está
como los vasos de los borrachos,
llena de historias de amor.









 © Sara Alarcón

 Entrevistas. Jóvenes voces.

lunes, 16 de junio de 2014

MIRIAM MARTÍNEZ ABELLÁN

Artista murciana, natural de Cieza, que lleva a cabo el proyecto creativo

collagexmiriam



BIRDS ON THE HEAD, de la colección 10.0. Collage . 40 x 30 cm  2014.




REALITY INSTANT, de la colección `Life is a woman's nameCollage. 50 x 25 cm   2014.





BANG BANG, de la colección `Life is a woman' s name. Collage.  25 x 25 cm  2014.


   
   
Miriam Martínez Abellán,  licenciada en  Historia del Arte por la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia y diplomada en Piano por el Conservatorio Superior de Música de la misma ciudad, ha participado y  colaborado en diversas actividades musicales y culturales.


Todo empezó en Septiembre del 2012, en La Cafetería-Galería  "Ficciones" de Murcia regentada por aquel entonces por Nacho Pérez Valencia, a quien debe la oportunidad. Apoyada por Fernando Cuadrado , colgó una exposición de collages sobre las letras de los Mártires del compás en una fiesta-homenaje a dicho grupo.
Contó esa primera exposición con un gran apoyo y acogida por parte de todos, y ese fue el comienzo del proyecto collage x miriam, un proyecto de "diseño y creación", inspirado en la técnica del collage conceptual y en las vanguardias del siglo XX, que tiene sus raíces creativas en su infancia, desde entonces hasta el  último año de su carrera universitaria en el que descubrió las vanguardias y las posibilidades del Arte Contemporáneo, que tanto la marcaron hasta ahora, han supuesto un largo recorrido de evolución tanto a nivel personal como creativo el que la ha llevado a dar el gran paso de hacerlo público.  
Miriam M. A. crea objetos exclusivos en diseños originales, donde las imágenes, cargadas de simbolismo, con temáticas diversas,  y a veces desde el humor, inducen al espectador que las observa a la interpelación, a sonreír,  a la nostalgia...
                                                                         
Podéis visitar su última y décima exposición; 10.0, en Tiquismiquis, calle Frenería 10 de Murcia, hasta el 7 de Julio.


Exposiciones:
                                                                                               
2012. Septiembre. Exposición individual, Martirizando el tiempo. Café-galería  Ficciones de Murcia.
2012 . Diciembre. Exposición colectiva. Colaboró en  la Primera Edición del Festival Habla 1.0 en el Mercadillo de diseñadores independientes de Murcia, con su colección “Secretos”.
2013. Marzo. Exposición individual Pasen y vean. Apartamento 113 de Murcia.
2013. Del 19 de Abril al 3 de Mayo. Exposición individual Objetos. Café -galería Ficciones, Murcia. Dentro del Proyecto “Con A de Arte”.
2013. Julio. Exposición individual, permanente, Toleja 50. Colección temática, de cinco collages, con motivo de la celebración del 50 aniversario de la peluquería Toleja de Cieza.
2013. Octubre y Noviembre. Exposición individual, collagexmiriam . Restaurante- Gourmet `La Marimorena´, de Molina de Segura (Murcia).
2013. Diciembre. Exposición colectiva, Curvilíneas. Junto a Tocados de Xiquena (Madrid) y By Fefo & Ana (Joyería). Boutique Teatro de Sueños. Murcia.
2014. 28,29 y 30 de Marzo. Exposición colectiva en Art Sale, con Cristina Atienza galerista. Life is a Woman´s name.
2014. Del 12 al 30 de Abril. Exposición individual con motivo del aniversario de Murcia Flamenca, De copla y castañuelas. Sede de Murcia Flamenca.
2014. Del 7 de Junio al 7 de Julio. Exposición individual, 10.0. Una muestra de sus últimos trabajos en la décima exposición de la autora. En el gastrobar Tiquismiquis. Calle Frenería 10.Murcia.


 Entrevista                                             
Exposición `MUS. A.S´