lunes, 16 de octubre de 2017

LOUISA MAY ALCOTT, JO Y LAS ESCRITORAS



Rosa Campos Gómez
                                       

Posiblemente la escritora que mas haya influido en la vocación de otras escritoras, cuando apenas había referentes femeninas que constaran en los libros de texto,  sea Louisa May Alcott (1832-1888), construyendo una novela por encargo -en parte autobiográfica- que encandiló a los lectores al mismo ponerla a la venta.


Se trata de Little Women or Meg, Jo, Beth and Amy (1868), Mujercitas en castellano, escrita por encargo del editor de la autora, quien le dijo que antes de publicarle un libro que ella estaba terminando tendría que escribir una historia que hablara de chicas, en la que se reflejara una conducta apropiada para las jóvenes. Aceptó sin mucho entusiasmo porque lo que ella  escribía eran relatos en los que podía desarrollar tramas más atrevidas y reveladoras que su pensamiento avanzado y feminista le sugería, y que solía firmar con seudónimo.
Pocos meses necesitó para escribirla, en los que llegó a dudar de su valía, pero los hechos le hicieron cambiar porque  recién colocada en los estantes de las librerías fue comprada y leída, convirtiéndose en raudo éxito de ventas –2000 copias–. El público pronto pidió una segunda parte que llegó en 1869, Good Wives, en ella relataba lo acaecido a los March cuatro años más tarde. En Europa ambas se publicaron en un único volumen.
Para el argumento, L. M. Alcott se basó en algunos aspectos de su familia, sobre todo de sus tres hermanas, Anna (Meg), Lizzie (Beth) y May (Amy), que también fue pintora en la vida real, y en ella misma (que será Jo), como modelos de las cuatro hijas de los March, familia en la que los valores humanos serán la guía ante las dificultades a las que se puedan enfrentar, con un trasfondo histórico como la guerra civil estadounidense, que forzará a tener el padre ausente; unas mujeres que a pesar de las penurias económicas saben salir adelante; y a una protagonista  –en la que se percibe el espíritu fuerte y avanzado de Louisa– transgresora, mucho para la gente corriente de su época, que es la que engancha a quien se asoma a esas páginas.
Con el personaje de Jo (Josephine), Alcott pone en escena a una mujer con un carácter fuerte, que en aquellos tiempos, y en otros más cercanos, se le tildaba de masculinizado, mostrando una atractiva rebeldía que rompía con los cánones creados, y evidenciando una forma de ser en el oficio de escribir: se inicia en la niñez, anhela ser escritora de éxito en la adolescencia, por lo que se monta su escritorio en el desván; lee a todas horas, hasta el punto que su madre le dice que se tome descansos o perderá la vista; marcha hacia otra ciudad a trabajar, donde, además, escribirá relatos para un periódico, cuya aceptación por parte del público le produce gozo y confianza, y por los que recibirá una cantidad mínima de dinero pero que valora en mucho porque le sirve para costear gastos; acepta la opinión del profesor alemán que la anima a escribir sobre las cosas que le producen sentimientos en su quehacer diario, mejor que esos cuentos sensacionalistas que quedan por debajo de sus posibilidades de mujer creadora…
Jo March es una escritora que la literatura ha dado a través de las experiencias combinadas con la imaginación de su creadora, que supo introducirla alterando (quizá sigilosamente), las perspectivas demandadas por su editor, llegando a ser, de alguna manera, espejo en el que imaginarse... Son muchas las mujeres, que hoy se mueven en el mundo literario, que han hablado del estímulo que su figura generó en sus vidas. 


A mediados de los setenta y parte de los ochenta, a la mayoría del pueblo de diferentes latitudes nos llegó por primera vez su imagen, vía cine televisado, después sería el libro, y posteriormente, de nuevo, desde el cine en pantalla grande. Películas que vendrían de la mano de  George Cukor (1933), protagonizada por Katherine Hepburn; de Melvyn LeRoy (1949), con June Allyson; y de Gillian Armstrong, 1994, con Winona Ryder. Cada una de ellas con un excelente elenco de intérpretes y de técnicos, contando con algunos Oscar las dos primeras y varias nominaciones las tres.

Louisa May Alcott era hija de Amos Bronson Alcott, pedagogo, filósofo, abolicionista y defensor del sufragio femenino, con dificultades para encontrar empleo, siendo la precariedad económica frecuente en esta familia numerosa, por lo que ella tuvo que desempeñar algunos oficios temporales, además de escribir desde joven y cobrar por ello –su obra es considerable–.
Nunca se casó –al contrario que la protagonista de Mujercitas–, aunque sí mantuvo una relación de la que no quiso dejar rastro escrito. Fue activista política, apoyando el abolicionismo y la igualdad de derechos para las mujeres, y enfermera durante la guerra, contrayendo fiebres tifoideas que le trataron con medicación que contenía mercurio, lo que le generó unos efectos secundarios que llegaron a envenenarla, causándole la muerte a los 55 años, días después de la de su padre.

                                                                                                                       

Su casa de Concord  (Masachusset) –donde desarrolló una parte importante de su literatura–, que lleva más de 300 años en pie, ha estado a punto de derrumbarse, por lo que el 29 del pasado noviembre (aniversario de su cumpleaños) se llevó a subasta un manuscrito inédito para recaudar fondos para restaurarla, lo que nos informa de que sus textos, además de placenteros e ilustrativos de determinados contextos, continúan siendo útiles..., conteniendo vida.

  Escribió:
“Es un buen libro aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho.”
“Hazte digno del amor y éste vendrá.”
“¡Enarbolad la bandera de la igualdad, mujeres! ¡Luchad por vuestros derechos y contad con mi leal colaboración!”
“Todo lo supeditáis al casamiento. Pero, ¿Y si no os casáis? Porque debéis admitir la posibilidad de quedaros solteras. Lo cual no debe aterraros, porque no es ninguna deshonra. Podéis ser útiles a la sociedad y a vosotras mismas.”
 “Si las chicas de tu edad aprendiesen lo que es realmente la belleza, y no pusieran tanto empeño en palidecer y matarse de hambre, ahorrarían un montón de tiempo, dinero y preocupaciones. Mente sana en cuerpo sano es la belleza mejor que puede concebirse en el hombre y la mujer.”
“Creo que para el sábado por la noche habrán descubierto que todo juego y nada de trabajo es tan malo como todo trabajo y nada de juego.”
 “No somos nosotros los que escogemos nuestras aptitudes y talentos; nacemos con ellos, y no conviene paralizarlos porque no nos gusten.”
“¡Animo, corazón mío! Siempre hay luz detrás de las nubes.”
“Mi vida será para mí misma, y no para espectáculo de los demás.”
“Perfecciónate, pero no imites nunca.”

Imágenes: LouisaMayAcott.twitter 


(Actualizado el 22/10/2017)



                    © Rosa Campos Gómez

sábado, 30 de septiembre de 2017

POR LAS VEREDAS DE IDEA VILARIÑO





Rosa Campos Gómez


Fue un poema bello y triste el que me dio a conocer  a Idea Vilariño, enorme poeta uruguaya que este pasado agosto hubiera cumplido noventa y siete años. Vivió ochenta y ocho.  


Mujer apasionada y libre, además de poesía –libros: La suplicante, Cielo Cielo, Paraíso perdido, Por aire sucio, Nocturnos, Poemas de amor, Pobre Mundo, Poesía, No y Canciones–, escribió  ensayos, tradujo a autores extranjeros, fundó varias revistas culturales y fue profesora de Literatura en la Universidad de la República, de Uruguay. Se la incluye a la `Generación Crítica´ o `Generación del 45´ de su país,  como (entre otros) Mario Benedetti, con quien mantuvo larga y buena amistad y Juan Carlos Onetti –"el último hombre de quién debí enamórame”, según palabras de la propia escritora–, a quien iba destinado "Ya no" (el poema bello y triste referido) y que representa el punto y final que puso a la relación que mantuvo con este escritor.
Admiró y fue amiga del Che Guevara, a quien le escribió, como homenaje tras su muerte, unos versos (“Digo que no murió / yo no lo creo /(...) / cómo morirse el Che / cuando quedaba / tanta tarea por hacer / cuando tenía / que recorrer la América Latina / hermoso como un rayo / incendiándola / como un rayo de amor…”). Apoyó la revolución cubana, sintiéndose siempre vinculada a las causas sociales del pueblo latinoamericano y tuvo una consciencia crítica frente al daño causado a la naturaleza.
No se prestaba a que se promocionara su obra ni su nombre, aun así fue premiada dentro y fuera de su país y sus textos traducidos a varios idiomas.

Leerla es viajar por sus íntimas veredas, sumergirse en la música de su palabra,  de su pasión en el  existir, su desgarro en el amor y el desamor, del desamparo y la tristeza de la soledad… Entrar en sus versos  es dejarse invadir por un poso de ternura hacia lo impetuoso y frágil de la vida. 


         YA NO
        Ya no será
        ya no
        no viviremos juntos
        no criaré a tu hijo
        no coseré tu ropa
        no te tendré de noche
        no te besaré al irme
        nunca sabrás quién fui
        por qué me amaron otros.
        No llegaré a saber
        por qué ni cómo nunca
        ni si era de verdad
        lo que dijiste que era
        ni quién fuiste
        ni qué fui para ti
        ni cómo hubiera sido
        vivir juntos
        querernos
        esperarnos
        estar.
        Yo no soy más que yo
        para siempre y tú
        ya
        no serás para mí
        más que tú.
        Ya no estás 
        en un día futuro.
        No sabré dónde vives
        con quién
        ni si te acuerdas.
        No me abrazarás nunca
        como esa noche
        nunca.
        No volveré a tocarte.
        No te veré morir.


        NI CON DELICADEZA 
        Ni con delicadeza 
        ni con cuidado. 
        Acaso 
        tiene delicadeza 
        vivir 
        romperse el alma.

         TAL VEZ
        Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto, 
        sino darse y tomar perdida, ingenuamente, 
        tal vez pude elegir, o necesariamente, 
        tenía que pedir sentido a toda cosa. 
        Tal vez no fue vivir este estar silenciosa 
        y despiadadamente al borde de la angustia 
        y este terco sentir debajo de su música 
        un silencio de muerte, de abismo a cada cosa. 
        Tal vez debí quedarme en los amores quietos 
        que podrían llenar mi vida con un nombre 
        en vez de buscar al evadido del hombre, 
        despojado, sin alma, ser puro, esqueleto. 
        Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto,
        sino amarse y amar, perdida, ingenuamente. 
        Tal vez pude subir como una flor ardiente 
        o tener un profundo destino de semilla 
        en vez de esta terrible lucidez amarilla 
        y de este estar de estatua con los ojos vacíos. 
        Tal vez pude doblar este destino mío 
        en música inefable. O necesariamente...

         POBRE MUNDO
        Lo van a deshacer
        va a volar en pedazos
        al fin reventará como una pompa
        o estallará glorioso
        como una santabárbara
        o más sencillamente
        será borrado como
        si una esponja mojada
        borrara su lugar en el espacio.
        Tal vez no lo consigan
        tal vez van a limpiarlo.
        Se le caerá la vida como una cabellera
        y quedará rodando
        como una esfera pura
        estéril y mortal
        o menos bellamente
        andará por los cielos
        pudriéndose despacio
        como una llaga entera
        como un muerto.

        SI LOS LIBROS NO IMPORTAN
        Si los libros no importan
        si los otros no importan
        si tú si yo no importan
        si la dicha no importa
        si la vida no importa.

         MEDIODÍA 
        Transparentes los aires, transparentes
        la hoz de la mañana,
        los blancos montes tibios, los gestos de las olas,
        todo ese mar, todo ese mar que cumple 
        su profunda tarea, 
        el mar ensimismado, 
        el mar, a esa hora de miel en que el instinto
        zumba como una abeja somnolienta... 
        Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas,
        Ramas rubias sensibles y tiernas como cuerpos, 
        vastas arenas pálidas. 
        Transparentes los aires, transparentes 
        las voces, el silencio. 
        A orillas del amor, del mar, de la mañana, 
        en la arena caliente, temblante de blancura, 
        cada uno es un fruto madurando su muerte.


         ESO 
       Mi cansancio 
       mi angustia
       mi alegría 
       mi pavor
       mi humildad 
       mis noches todas 
       mi nostalgia del año mil novecientos treinta
       mi sentido común 
       mi rebeldía. 

       Mi desdén
       mi crueldad y mi congoja
       mi abandono
       mi llanto 
       mi agonía 
       mi herencia irrenunciable y dolorosa
       mi sufrimiento
       en fin
       mi pobre vida.


        EL AMOR 
       Un pájaro me canta
       y yo le canto
       me gorgojea al oído
       y le gorgojeo 
       me hiere y yo le sangro
       me destroza
       lo quiebro 
       me deshace lo
       rompo me ayuda lo levanto 
       lleno todo de paz
       todo de guerra 
       todo de odio de amor
       y desatado
       gime su voz y gimo
       ríe y río
       y me mira y lo miro
      me dice y yo le digo 
      y me ama y lo amo
      -no se trata de amor 
      damos la vida- 
      y me pide y le pido 
      y me vence y lo venzo
      y me acaba y lo acabo.



     © Rosa Campos Gómez

sábado, 23 de septiembre de 2017

VIOREL TRANDAFIR, PINTOR RUMANO


                                                                                                Sara Alarcón




Viorel Trandafir (1987) es un artista rumano que, sin duda, tomó las primeras nociones de pintura de su padre, un pintor desconocido pero con talento, del que nos dice: “uno de los recuerdos gratos que tengo de mi padre, antes del divorcio, es verlo pintar en la pared de mi habitación un retrato enorme de mi familia”.  Y nuestra conversación gira entrono a esta práctica:




1. ¿Cuál es tu estilo favorito y quiénes son tus referencias?
Es una pregunta difícil de responder. Me gusta el arte como una universal forma de belleza. Suelo pintar impresionismo y a veces hiperrealismo, especialmente cuando pinto paisajes urbanos y arquitectura. Si tengo que elegir prefiero impresionismo, pero por lo general, en los encargos me suelen pedir realismo. Pinto por dos razones, porque es una forma de expresar mis sentimientos y mi creatividad, y para la gente es una buena forma de tener inmortalizado esto en un lienzo. Por supuesto, en ambas situaciones mis pinturas tienen mi toque personal.
2. Es una decisión personal o profesional… ¿Qué técnicas y materiales usas en tus pinturas?
Yo siempre pinto el lienzo con óleo. Prefiero el óleo desde un  punto de vista profesional porque creo que hace mi pintura perdurable. Hasta donde yo sé, el óleo se seca completamente en 80 años, otra razón es que puedes utilizar una variedad de herramientas que con otras pinturas no puedes, como por ejemplo la espátula, diferentes tipos de pinceles y variar así la consistencia del color. Normalmente, para un gran trabajo de pintura yo uso una proyección de vídeo para mantener las proporciones correctas y para respetar las luces y las sombras. Para pequeñas pinturas suelo hacer muchos bocetos para explorar bien el tema que estoy pintando. Entonces en el boceto final uso tonos negros o en un color siena tostado.

3. ¿Qué pintores son tus ídolos?
No puedo decir que tenga ídolos. Artistas de todo el universo, cada obra maestra, cada pintura cuenta una historia oculta. Mi placer es estudiarlos y averiguar sus historias. Un gran artista dibuja personas y paisajes que corresponden a su era, y en todo deja un poco de su alma. Yo trato  de descubrir cada detalle de la vida del artista, estudios, vida personal, ambiente social en el que vivió.  En esta categoría puedo poner al pintor rumano Nicolae Grigorescu, Stefan Luchian, Theodor Pallady, Teodor Aman, entre otros. En cuanto a artistas internacionales me gustan Van Gogh (estuve en su casa en Francia), Paul Cezanne, Camille Corot, Rembrandt, Picasso y Salvador Dalí. Al mismo tiempo no puedo decir que otros artistas no me gusten.

4. ¿Puedes darnos referencias sobre el arte rumano contemporáneo?
Adrian Ghenie. Pienso que es el único que puede pintar a un nivel universal o internacional. Tenemos un montón de artistas en estos días, pero no todos pueden estar a ese nivel, asimismo, estoy seguro de que muchos otros no pueden esperar a ser descubiertos.

5. En estos tiempos que  corren, piensas que es fácil empezar en una profesión artística?
Bueno, depende. Primero todo el arte significa hacer una gran variedad de sacrificio para pagar tu satisfacción. Yo pienso que primero tienes que recibir una llamada interior y entonces motivarte para empezar. No creo en el talento, creo en técnicas, unicidad y creatividad. Sí, puede ser duro comprar todos los materiales que necesitas, hacerte un hueco en la comunidad, pero no es imposible. Es todo sobre la llamada interior para crear y ofrecer al mundo una pieza de ti, de tu belleza interna.

6. ¿Te sientes libre a la hora de pintar?
Me siento extraño cuando pinto.  Siento la libertad de crear pero al mismo tiempo me siento encerrado en un universo. Suelo mirar el lienzo en blanco por cuatro horas sintiéndome libre para pintar algo que apenas he elegido, es un poco complicado explicar este sentimiento; después empiezo a pintar y constantemente pienso diferentes maneras para hacerlo parecido a como he imaginado que debería ser. Por eso, uso varias técnicas y exploro diferentes ideas. Creo que la libertad la mato al final con mi propio perfeccionismo. Antes, me despertaba con una idea e iba corriendo a pintarla antes de que se me olvidara.

7. Puedes dar algún consejo para jóvenes que están eligiendo su futura profesión.
Para adolescentes, empezar a pintar es lo mejor que pueden hacer. Ellos pueden desarrollar su pasión, pintar es lo mejor para expresar sus sentimientos y experiencias. Una buena escuela de arte puede garantizar las mejores técnicas y experiencias que ellos necesitan para convertirse en artistas. Yo recomiendo paciencia y perseverancia, trabajo duro y que exploren más de una posibilidad. Después de muchos años adquirirán su propio estilo y quién sabe, en un futuro podremos pensar en ellos como artistas.







Algunos datos sobre su trayectoria:
Viorel Trandafir nació un 3 de noviembre en una aldea cercana a la ciudad de Onesti, condado de Bacau. Con sus padres viajó por diferentes ciudades, hasta que se establecieron en la región de Oltenia. Ya en el primer curso de la escuela primaria hizo, para un concurso, una copia de una pintura famosa de Nicolae Grigorescu; y, mientras cursaba estudios superiores, continuó por libre formándose en dibujo, pintura, leyendo y pintando. 
Empezó a trabajar como periodista para televisiones locales y colaborando con algunas nacionales, por lo que pudo conocer a grandes creadores del arte contemporáneo rumano. Posteriormente viajó durante casi un año por diferentes países como Francia e Italia entre  otros, trabajando en publicidad, pero al mismo tiempo visitando y estudiando más sobre arte y arquitectura antigua.
Volvió a Rumania tras la repentina muerte de su madre, instalándose, con la familia que ha formado, en Dragasani, ciudad en la que dice haber encontrado la paz y el patrimonio histórico y cultural que podría inspirarle para la creación artística (aquí ha escrito Alecsander, novela publicada en 2014), y donde trabaja como responsable de la promoción de los valores culturales de la ciudad, creando eventos culturales: el Club de la Juventud y el  Cine 3D,  y los gestionados en el Museo del Vino.
Su primera exposición individual se basó en los edificios neo-romanescos y el paisaje histórico del casco antiguo dragasiano: “el objetivo de esta muestra era recordar la bell époque de los viejos paisajes urbanos que se alzaban entre las dos guerras mundiales”.
En sus pinturas mantiene la filosofía de reflejar lo mejor posible el espíritu que envuelve al paisaje que elige como modelo, lo hace desde un hiperrealismo que combina con algunos toques de impresionismo,  buscando expresar el universo particular de la obra.
 Conoció y mantuvo amistad con el maestro Olimpiu Orza, quien le hablaba de arte y sobre las diferentes direcciones que un pintor joven como él podía seguir en este oficio. Organizó una exposición con trabajos de este gran artista antes de su muerte.
 V. Trandafir recibe encargos de pinturas y dibujos desde distintos puntos del país. Cree que un artista debe de estar involucrado en la vida social de su comunidad y  ser uno de sus exponentes.  Ahora está preparando una próxima exposición titulada “No-Palabras” con la que intentará transmitir el mensaje de las cosas y sentimientos no verbales humanos.

             













                                                               

        © Sara Alarcón

         

martes, 19 de septiembre de 2017

EL TREN POR DEBAJO A SU PASO POR MURCIA





           Estación de FerrocarrilErnest Descals




 “No hay un día de tu vida en que no hayas impactado de alguna forma a la gente de tu alrededor. Lo que tú hagas, hace toda la diferencia, por lo que tienes que decidir, que clase de diferencia quieres hacer.” Jane Goodall 


Junto a las personas que defienden una casusa a todas luces justa y necesaria.
Mi solidaridad con la Plataforma Pro-soterramiento del Ave a su paso por la ciudad de Murcia.
                                                                             Rosa Campos Gómez



(Actualizado el 14/10/2017)


miércoles, 13 de septiembre de 2017

ESTELLA-LIZARRA (breve mirada viajera)

                                                                                 
                                                                 Rosa Campos Gómez

Ayer concluyó para mí un verano de viajes (entrañables, en muy querida compañía) distinto a otros anteriores en los que ya consideraba una salida un buen regalo, llenándolos con estimulantes periplos virtuales a través de los libros. Por ser este año más los físicos, compartiré en Notas algunas de esas experiencias en una especie de “cuaderno de viajes”, donde, además, tendrán cabida otros temas..., no obstante, viajar, ya sea física o imaginariamente, es mirar desde dentro lo que se nos ofrece fuera, para crecer en humanismo (y menguar en arrogancia si la hubiere), para conectarnos.


Comienzo con uno de los pueblos  de Navarra (comunidad foral sorprendente, bella en su conjunto; con enorme cordialidad su gente) que he visitado más recientemente:

Estella, en castellano–de stella (estrella en latín), nombre dado al pueblo por el rey Sancho Ramírez en 1090, con el significado de punto de orientación para los peregrinos que hacían el recorrido del Camino de Santiago–, Lizarra, en esuskera –de “tierra de fresnos” (probablemente por lizar=fresno), o tal vez derivado se estrella (izar=estrella)–, es una localidad edificada en el gran meandro del río Ega, poseedora de un importante patrimonio histórico-artístico, al que pertenece el Palacio de los Reyes de Navarra, construcción civil del románico navarro (segunda mitad de s. XII).



















El palacio, en sus lados norte y este, mira, respectivamente y haciendo esquina, a la plaza de San Martín y a la calle de San Nicolás (rúa por la que entraban los peregrinos) y hacia donde se alza la magnífica fachada principal construida en piedra sillar, que en origen contaba con dos niveles –en el XVIII se construyó la tercera planta con torre ubicada en dicha esquina–;  en el inferior de esta hallamos un pórtico con cuatro arcos de medio punto, flanqueado por dos semicolumnas adosadas a los muros laterales, con un capitel narrativo, a la altura de la arcada, la de la izquierda: una escena de la batalla librada en Nájera entre Roldán y el gigante Ferragut –firmada por Martinus de Logroño– como ejemplo del vencimiento del bien frente al mal. 

                                  

La galería del segundo piso presenta cuatro amplios vanos decorados con esbeltas columnas con capiteles con decoración vegetal y figurativa, enlazadas por arquillos ligeramente apuntados. 




y a esa altura, en la semicolumna adosada que se yergue a lo largo del muro  de la derecha, en sus dos primeros niveles, encontramos el otro capitel narrado en el que se representan tres pecados capitales -lujuria, soberbia y avaricia-, fabulados con una estilizada imaginería figurativa y animalística oriental.

        
                              


Este espacio que fue palacio en su día y posteriormente cárcel, también tuvo un periodo, ya en el siglo XX, en que fue refugio de vagabundos. Hoy, rehabilitado desde 1991, es el Museo de Gustavo de Maeztu (Vitoria, 30 de agosto de 1887 - Estella, 9 de enero de 1947), pintor, grabador, muralista, ilustrador y escritor –hermano del escritor Ramiro de Maeztu y de la pedagoga y feminista María de Maeztu–, artista con una amplia trayectoria que he conocido gracias al acceso a tan  histórico y  bien cuidado centro.

 La interesante exposición de su obra, distribuida entre los pisos segundo, tercero y torre del edificio cuenta con óleos, dibujos, bocetos y litografías del autor, del que me llamó poderosamente la atención el cuadro Pierrot en la taberna (1920-21).




El rojo intenso (menos abermellonado en la pintura que en la foto), sobre una parte de la espalda de la mujer (vestida) inclinada sobre una mesa de taberna, me llamó la atención al principio, invitándome a acercarme, descubriendo en la mirada de sus ojos, entre ausente y condolida, la tristeza de un vacío que indica la falta de ilusión causada por una vida a la que quizá se ha visto abocada y que hubiera no querido llevar; de ahí me dirigí a la del hombre disfrazado de Pierrot (con la máscara sobre la cabeza) cuyo rostro en su conjunto manifiesta una perniciosa ironía, lejos de la melancolía que pudiera definir al personaje que viste; su postura de pie despide una fuerza turbia, agresiva. Es un cuadro en el que se aprecia un fuerte dramatismo, al que el pintor le añadió posteriormente una ventana con un ambiente carnavalesco en la calle parisina a la que se abre, pero que, aun así, no le resta sordidez ni desgrava la tragedia que en el interior de la figura femenina se percibe. Los colores son plurales e intensos, mezclados y combinados para expresar contundencia. En esta pintura vemos tres conceptos que caracterizan muchas de sus obras: lo cosmopolita, lo pintoresco y lo marginal. Los personajes que la protagonizan se han quitado los antifaces, el autor ha querido representarlos desde su desconcertante y triste verdad.

Una selección de 17 de carteles de Picasso se muestra (del 2 de agosto al 8 de octubre) en una de las salas,



como homenaje a los cien años de otro homenaje, el que en 1917 le ofreció el pintor malagueño al vitoriano-estellés cuando  este fue a Barcelona a exponer en las Galerías Layetanas.
Naturaleza, arquitectura, pintura...,  todo nos habla desde un lugar que comunica en sosiego.





                                                          1 y 2.  El río Ega a su paso por Estella-Lizarra
                                                    Fotografías tomadas a un lado y otro del Puente sobre el río Ega. 
                  

 Y aún, ¡tanto que mirar en Estella!



   © Rosa Campos Gómez